Bebe recien nacido con mocos: Cómo limpiar la nariz (y los mocos) del recién nacido

Bebe recien nacido con mocos: Cómo limpiar la nariz (y los mocos) del recién nacido

Cómo limpiar la nariz (y los mocos) del recién nacido

¿No te parece curioso el ruido de la respiración de los recién nacidos? Los bebés suelen tener mucha mucosidad. No están resfriados, simplemente se debe a que sus vías respiratorias son más estrechas y se taponan con facilidad. A eso hay que unir que no saben sonarse como los adultos, no tienen la capacidad para expulsar los moquillos por sí mismos. El resultado es que esos mocos suelen acumularse. Uno de los cuidados básicos del bebé es la limpieza de la nariz y la extracción de mucosidad de las vías respiratorias. No es nada importante, pero para el bebé va a ser muy molesto. Hay que tener en cuenta que los recién nacidos no saben respirar por la boca.

Pero si es necesario, esta operación se puede repetir varias veces al día, especialmente antes de comer y de dormir.

Para esta operación vas a necesitar: agua de mar hipertónica especial para recién nacidos o suero fisiológico o  agua marina y una jeringuilla estéril.

Si utilizas agua marina


  • Primer paso: Para los recién nacidos, estos preparados se venden en monodosis. Primero coloca al bebé boca arriba, pero inclina su cabecita hacia la derecha y la izquierda y echa el producto en el orificio que queda arriba, para que no se vaya a los oídos. 
  • Segundo paso: A continuación, sienta al bebé o ponle en posición vertical para que los moquillos vayan saliendo. Quizás se los trague, pero eso no es un problema: los expulsa con las heces.
  • Tercer paso: Si la mucosidad está tan reseca que aún así no expulsa nada, puedes volver a echar unas gotas de producto y masajear suavemente la naricilla para que se desprenda.

Si usas suero fisiológico y jeringuilla


  • Primero debes cargar la jeringuilla con el suero fisiológico (1,5-2 ml es suficiente). Usa ampollas monodosis de suero fisiológico, porque las botellas grandes, al cargar la jeringuilla utilizada en otras ocasiones se puede contaminar.
  • Repite los pasos anteriores (primero, segundo y tercero) que hemos explicado al utilizar agua marina para extraer los mocos.

Aspiradores nasales, humidificadores…

Los aspiradores nasales o las peras nasales no se deben emplear si la mucosidad se encuentra reseca y pegada a las paredes de la nariz porque puede hacerle daño. “Primero hay que usar suero para reblandecer y no utilizar más de dos veces al día porque puede dañar la mucosa e irritarla”, explica Inés Sánchez Pina.

También se puede utilizar humidificadores para que el ambiente no sea demasiado seco. Lo más adecuados son los de vapor frío, “aunque siempre controlando el vapor del ambiente”, dice. La humedad ambiente (se mide con un higrómetro) no debe superar el 50% para evitar la aparición de hongos en el ambiente. Inés Sánchez Pina tampoco recomienda usar aromas de mentol en menores de dos años.

«Da una sensación falsa de estar despejado y puede provocar vasoconstricción de los bronquios”, afirma la enfermera pediátrica.

Los humidificadores son especialmente necesarios cuando en la casa existe un sistema de aire acondicionado, ya que estos aparatos tienden a resecar mucho el ambiente.

 

Caridad Ruiz

Redactora experta en Salud

Cómo cuidar los ojos del recién nacido

Los bebés tienen muchas legañas y es muy frecuente que se despierten con los ojos pegados, completamente sellados por ellas. No es nada importante, pero se deben retirar con mucho cuidado. Y sobre todo nunca intentar abrírselos en seco. Con la ayuda de Inés Sánchez Pina, enfermera especializada en Pediatría y miembro de la Asociación de Enfermería Pediátrica de la Comunidad Valenciana, te explicamos cómo puedes limpiar los ojos de tu bebé.

Ni manzanilla ni algodón


  • Siempre con suero. Para retirar la legañas » hay que usar suero fisiológico”, advierte Sánchez Pina. Lo mejor es emplear las ampollas monodosis. De esta forma te aseguras de que siempre está estéril. Emplear manzanilla o agua caliente, como se hacía tradicionalmente, no es lo más adecuado. “Antes se utilizaba porque no había otra cosa, pero ahora sí. El suero fisiológico es lo más correcto”, explica la experta. Tampoco debes aplicar pomadas ni ningún otro producto similar, a no ser que el médico lo recete.
  • Gasas estériles. También vas a necesitar gasas estériles, una por cada ojo. Así si hay una pequeña infección en un ojo no contagiará al otro. No emplees algodón, porque las fibras pueden desprenderse e irritar los ojos del pequeño.
  • Signos de alarma. No es necesario que acudas al pediatra por que tenga muchas legañitas. “Solo si la producción aumenta mucho o cambia de coloración o el ojo está rojo hay que acudir al pediatra”, afirma la enfermera pediátrica.

Cómo se limpian los ojos del bebé


Lo primero que debes hacer es lavarte muy bien las manos. A continuación, coloca al bebé boca arriba en una superficie plana, por ejemplo, el cambiador. Debes dejar caer unas gotas de suero sobre el ojito. Es importante que una vez que has echado el suero sobre el ojo,  la limpieza sea del interior del mismo al exterior. Para ello, inclina la cabeza el bebé de forma que el líquido corra en dirección al rabillo (así el suero no caerá sobre el otro ojo). La gasa debes aplicarla en el lagrimal el ojo y con suavidad tratar de arrastrar la legaña en dirección al lóbulo de la oreja (es decir en oblícuo). El objetivo es «evitar que esta pase por la conjuntiva del ojo”, nos comenta Inés Sánchez Pina.

Qué es la obstrucción del lagrimal


Algunos bebés nacen con los lagrimales obstruidos. Es un problema madurativo que se llama estenosis de los conductos lacrimales. Se puede dar masajes en la zona del lagrimal para drenar, pero siempre y cuando el médico haya recomendado esta operación. Lo normal es que con el tiempo esa obstrucción desaparezca.

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