Actividades con valores: Actividades para trabajar valores en primaria

Actividades con valores: Actividades para trabajar valores en primaria

Actividades para trabajar los valores educativos

Índice de contenidos

  • 1 ¿Cuándo y por qué formarnos en valores educativos?
  • 2 Algunos recursos para trabajar los valores educativos
    • 2.1 1) Educación en valores en Primaria
    • 2.2 2) Educación en valores en Secundaria

Los valores educativos son un elemento imprescindible en cualquiera de las etapas de nuestra formación. Son tan importantes como las asignaturas que conforman los núcleos vertebrales de los programas académicos. Entonces, ¿por qué no los trabajamos específicamente desde las aulas?

Al asistir a la escuela, no solo es importante adquirir los conocimientos específicos de áreas como matemáticas, geografía, historia, lengua o inglés. También es necesario que nos formemos en valores y que aprendamos los principios y las bases de la convivencia en sociedad y del papel que ocupamos en ella. ¿No serán el hábitat en el que vamos a desenvolvernos durante el resto de nuestra vida?

La educación en valores es, ante todo, una herramienta para poner en práctica acciones basadas en la solidaridad, la cooperación, el bienestar general, el respeto o la convivencia, entre otros, así como una vía para generar conciencia y empatía sobre los distintos problemas que afectan al mundo en el que vivimos.

En este sentido, forma parte de lo que actualmente se denomina ‘ciudadanía global’, un movimiento que cobra protagonismo en distintos países y cuyo objetivo es aumentar el compromiso de las personas con sus entornos. ¿Ves por dónde vamos?

¿Cuándo y por qué formarnos en valores educativos?

Cualquier edad es buena para adquirir valores educativos. Sin embargo, si se trata de generar una cultura alrededor de dichos valores e impulsar una serie de cambios estructurales, la infancia es sin duda la mejor etapa de nuestra formación para ello, ¿no crees?

La ciudadanía global es una corriente educativa que impulsa un nuevo modelo de ciudadanía comprometida activamente en la consecución de un mundo más equitativo y sostenible. La educación para la ciudadanía global apuesta por el respeto y la valoración de la diversidad, la defensa del medio ambiente, el consumo responsable y el respeto a los derechos humanos individuales y sociales. Entiende que los ciudadanos y las ciudadanas globales se caracterizan por:

  • Ser conscientes de la gran amplitud y de los desafíos del mundo actual.
  • Reconocerse a sí mismos y a los demás como sujetos con dignidad, con obligaciones que cumplir y derechos que pueden exigirse, y con poder para conseguir cambios.
  • Responsabilizarse por sus actuaciones, se indignan ante las injusticias y frente a cualquier vulneración de los Derechos Humanos.
  • Respetar y valorar la equidad de género, la diversidad y las múltiples pertenencias identitarias de las personas y de los pueblos como fuente de enriquecimiento humano.
  • Se interesan por conocer, analizar críticamente y difundir el funcionamiento del mundo en lo económico, político, social, cultural, tecnológico y ambiental.
  • Participar y comprometerse con la comunidad en los diversos ámbitos, desde los locales a los más globales, con el fin de responder a los desafíos y lograr un mundo más equitativo y sostenible.
  • Contribuir a crear una ciudadanía activa, que combate la desigualdad a través de la búsqueda de la redistribución del poder, de las oportunidades y de los recursos.

Algunos recursos para trabajar los valores educativos

Los valores educativos no son objetos concretos ni materiales. Todo lo contrario, son conceptos abstractos que necesitan trasladarse a la práctica para visualizarlos en toda su extensión y comprender su importancia.

Ese es justamente el principal reto de la educación en valores: traducir esos conceptos a nuestra cotidianidad y suministrar recursos para aplicarlos. Pero… ¿cómo lograrlo?

Como es lógico, la educación en valores no se imparte de la misma forma en todas las fases de formación y aprendizaje. Cada momento requiere de unos métodos y recursos en función de nuestra capacidad cognitiva. No es lo mismo trabajar el valor del respeto entre niños y niñas de 5 años que hacerlo en adolescentes de 15.

Los retos de cada etapa son distintos, lo cual obliga a que los vehículos de aprendizaje también lo sean. A continuación enumeramos algunos recursos que pueden ayudarnos a trabajar valores educativos en cada momento de la formación en las aulas: 

1) Educación en valores en Primaria

La Primaria es la etapa más importante a la hora de trabajar los valores educativos. Es el momento en el que empiezan a descubrir verdaderamente el mundo y se relacionan directamente con sus semejantes.

Si tienen una formación sólida en valores, sabrán la importancia de estos y tendrán claro cuándo deben aplicarlos. El objetivo es ayudar a que los identifiquen y que, a la vez, los asuman como algo que forma parte de su cotidianidad. Algunos recursos que podemos implementar en este sentido son:

  • Libros para clase: de descarga gratuita, los libros de la plataforma Kaidara ofrecen recursos para incorporar en el aula la educación en valores basada en la Ciudadanía global, así como propuestas de autoformación para los profesores.
  • Juegos didácticos: los juegos acercan los valores a los más pequeños. Su propósito es servir como proyección de la realidad para plantear situaciones hipotéticas en las que deban tomar decisiones al respecto. ¿Qué mejor que aprender valores de forma divertida, amena y en compañía de otros niños?
  • Vídeos y animaciones: en esta primera etapa es fundamental el papel de la imagen. Los niños y las niñas se apoyan en recursos como los vídeos, la animación y hasta las caricaturas para aprender lo que son los valores y las conductas sociales. Es otra forma de acercarlos a esta temática.
  • Dibujos: también se pueden visualizar los valores a través de ilustraciones y dibujos hechos por los propios pequeños. Este recurso nos dará una idea de cuál es su concepto real de los valores que queremos transmitirles.

2) Educación en valores en Secundaria

Entre los 12 y los 16 años, los adolescentes ya no solo deben identificar los valores más importantes a nivel individual y colectivo sino que, además, deben darles una utilidad concreta. Es decir, van ligados a las distintas inclinaciones profesionales o talentos que se vayan esbozando en ellos y en cómo aplicarlos en cada área.

Como es lógico, los recursos empleados en esta etapa son más elaborados y complejos que en la etapa educativa de Primaria. Algunos de ellos son:

  • Documentales y cortometrajes: los cuentos y vídeos explicativos dan paso a piezas visuales más complejas y elaboradas, aunque no por ello deben perder el contacto con los intereses de los adolescentes que se sitúen en esta franja de edad. El objetivo sigue siendo el mismo: visualizar los valores educativos.
  • Páginas web de valores: a esta edad, la interactividad con las herramientas digitales es mucho mayor y es por eso que se recomienda el uso de plataformas, páginas, tabletas y otros recursos para la educación en valores.
  • Iniciativas de voluntariado: también es una buena época para fomentar en los adolescentes la importancia y el impacto de las iniciativas de voluntariado, sea cual sea el área de aplicación. Si ahora participan como miembros activos de ellas, mañana quizá sean líderes de sus propios proyectos.

Recuerda que, en estas dos etapas, además del trabajo en el aula sobre valores educativos es importante seguir insistiendo en ello a lo largo del proceso formativo, bien sea en los ciclos de enseñanza media o en los grados profesionales. Sin olvidar, por supuesto, que la educación complementaria y los valores que se desprenden desde el hogar son el complemento imprescindible para cristalizar los esfuerzos realizados en la educación formal. ¡Todos a la una!

7 juegos para enseñar valores


Niño

3 años





Nuestros hijos nos preguntan constantemente cómo actuar frente a distintas situaciones de la vida. El juego es una de las mejores herramientas para desarrollar el sentido de la ética. Por eso, les proponemos algunas ideas para hablar de valores y divertirse en familia, ideales para estas vacaciones.



Mamá, ¿quién estuvo mal? ¿Isita por no haberme prestado su juguete favorito o yo por haberselo sacado?”. Desde chiquitos, nuestros hijos nos plantean dilemas que tienen que ver con la ética. Muchas veces, apuradas o por no saber qué contestar, les devolvemos palabras vacías. Hoy, los estudiosos dicen que la mejor manera de enseñar valores a nuestros hijos es a través del juego. “En la vida se juega jugándose, comprometiéndose, y esto nos hace felices”, explica Susana Gamboa de Vitteleschi, autora del libro Descubrir valores jugando. A través del juego, según la autora, reconocemos derechos y deberes, toleramos y apreciamos la verdad, la justicia y la libertad. Y también respetamos la diversidad: “El juego es innato en las personas. Es como comer o dormir. El jugar divierte y hace que se pongan sobre la mesa todas las cuestiones relativas al ser humano”.

Muchas veces los hijos se aburren. Cuando están con amigos no saben qué hacer, en especial cuando hay más tiempo libre, en vacaciones. En otras ocasiones, nosotros no sabemos cómo entrar en temas más profundos con ellos. En esos casos, resulta muy enriquecedor jugar reflexionando. La idea es jugar con los chicos y enseñar valores con el idioma de nuestros hijos, dice el terapeuta Eduard Estivill, autor del libro ¡A jugar! Actividades para enseñar buenos hábitos a los niños: “Nuestros hijos se caracterizan por sus tendencias conflictivas. Son generosos y egoístas, competitivos y cooperativos, aman y odian”.

Convivir supone, a veces, entrar en conflicto con las necesidades y los deseos de los demás, y el juego es bueno para guiarlos en la toma de decisiones”, aconseja Robert Fisher, autor de Valores para pensar.

Ahora que llegan las vacaciones, y tenemos más tiempo para pasar con nuestros hijos, les proponemos siete juegos para pensar juntos.

¿Cómo enseñar valores?

La construcción de una conciencia moral individual, y de una vida interior valiosa, se alcanza con más facilidad por medio de lo siguiente:

  • El ejemplo: Modelos de valores en acción.
  • La discusión: La exploración y discusión de valores, de temas y de problemas morales.
  • El aliento: El apoyo para pensar y actuar de manera correcta.

¿Por qué es bueno jugar?

Porque a través del juego:

  • Resolvemos conflictos
  • Discernimos juntos
  • Transformamos reglas
  • Aprendemos de lo distinto
  • Recreamos gestos vitales
  • Promovemos normas humanas
  • Emprendemos decisiones creativas
  • Desarrollamos el sentido crítico
  • Buscamos la libertad
  • Toleramos
  • Reconocemos derechos y deberes

Siete juegos para enseñar valores

  • 1 — El espejo

Edad: De 4 años en adelante.
Objetivo: Percibir la imagen que damos a los demás. Conocer el esquema y la imagen corporales interna y externa.

Hay que imitar las acciones, las caras y los movimientos de un compañero y preguntarle qué ve. Después se cambian los roles.

  • 2 — El aprecio por la naturaleza

Edad: De 3 a 9 años.
Objetivo: “El amor y el cuidado de la naturaleza deben transmitirse desde temprano. Con la naturaleza convivo y es mi amiga. Por eso, la cuido –explica Gamboa de Vitelleschi–. La naturaleza se valora y se disfruta desde la investigación, desde la exploración y a través de la propia experiencia”.

La autora sugiere los siguientes juegos: 

•Hacerle preguntas al Sol. Las que surjan, sin ninguna premisa, de manera libre.
•Jugar a medir árboles. Según la edad, con un centímetro o una regla, comparándolos quizá con nuestra altura. Surgirán preguntas como éstas: ¿Qué árbol es? ¿Cuándo lo habrán plantado? ¿Se le caen las hojas? Si son más grandes, ¿por qué a veces los talan?
•Empezar con un “sabías qué” o con “por qué”. ¿Sabías que el perro come de forma diferente del elefante? ¿Por qué iluminan las luciérnagas? ¿Cuántas patas hay en un corral donde hay dos jirafas?
•Jugar a las comparaciones. ¿Qué es más grande, el Sol o la Tierra? ¿Qué formas tienen las nubes? ¿Las comparamos con animales?

  • 3 — El lazarillo

Edad: De 6 a 12 años
Objetivo: Favorecer la integración y la confianza en el otro. Conocer y generar empatía con los no videntes para que comprendan a las personas con capacidades diferentes.

Separarse en grupos de al menos dos personas cada uno. Se vendan los ojos de uno de los participantes y el otro tiene que llevarlo sin decirle nada. El chico con los ojos vendados puede darle la mano a su lazarillo, o sólo ponerla sobre su hombro, y dejarse guiar hacia un lugar, como una silla donde se depositaron papelitos u otros materiales. Luego hay que volver con los papelitos hasta el lugar desde donde se partió. Después se cambian los roles. El equipo que lo hace más rápido gana. Una vez terminado el juego, hay que comentar las sensaciones, si se logró el objetivo, cómo se sentirían si fueran no videntes o qué hacer si se encuentran con uno.  

  • 4 — Ponerle la cola al burro

Edad: De 3 a 9 años
Objetivo: Familiarizarse con los distintos animales de la naturaleza.

Hay que dibujar un burro, un elefante, un tigre, un cerdo u otros animales en una cartulina grande pegada a una pared, o en un pizarrón, y con los ojos vendados intentar colocarle al animal la cola en su sitio, con ayuda de los compañeros, que le irán indicando. Gana el equipo que más se haya aproximado.

  • 5 — El escuadrón

Edad: A partir de 10 años
Objetivo: Comprobar los valores del trabajo en equipo y la comunicación.

Cada equipo debe hacer una nave voladora usando dos hojas de papel (de tamaño A4). La nave tiene que poder volar una distancia de cinco metros y atravesar un aro de al menos 50 cm de diámetro. Disponen de tres intentos para lograr su cometido. Una vez terminado el juego, se pueden hacer preguntas. El padre o la madre deberán ser el moderador que pregunta al grupo: ¿Qué podemos sacar de aprendizaje de este juego? ¿Cuál ha sido el momento más difícil? ¿Qué se siente al ver que los otros grupos pasan y nuestro grupo se queda? ¿Qué sentimos ahora que todos hemos cumplido con el objetivo? El moderador debe hacer un cierre reflexivo sobre lo que ha hecho que cada grupo llegue a su objetivo, en términos de comunicación, trabajo en equipo y motivación.

  • 6 — Dilemas

Edad: De 8 a 12 años
Objetivo: Todos nos enfrentamos con dilemas en la vida, en los que se nos plantean elecciones difíciles. Es bueno animar a los chicos a pensar en los dilemas desde diferentes puntos de vista. Podemos presentarles aquellos con los que se han enfrentado tres tipos distintos de personas. La clave es pedir a nuestro hijo que hable del tema propuesto y que ofrezca alternativas para resolver, desde su punto de vista, los siguientes planteos:

•Un dilema de chico: El grupo del que siempre quisiste formar parte te ofrece que te unas a ellos, pero con una condición: que dejes a tu mejor amigo.

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