Apariencia de los senos en el primer mes de embarazo: 8 síntomas de embarazo raros: primeras semanas

Apariencia de los senos en el primer mes de embarazo: 8 síntomas de embarazo raros: primeras semanas

8 síntomas de embarazo raros: primeras semanas

17 Sep 2018

Quedarme embarazada

Existen otros síntomas de embarazo además de la falta de regla, la sensibilidad del pecho o las típicas náuseas y vómitos. Se trata de signos y señales de embarazo más infrecuentes, raros o extraños que también pueden aparecer en las primeras semanas de gestación. Suelen asociarse raramente con un embarazo y puede que a la mujer no le hagan sospechar de su estado.

1. Diarrea, gases, flatulencia… ¡y embarazo!

Puedes notar síntomas gastrointestinales diferentes a las náuseas y vómitos como la diarrea o el aumento de los gases. En un porcentaje bajo de embarazadas puede aparecer en vez de estreñimiento (que es lo más habitual), diarrea que no suele ser severa. La sensación de gases, que puede empeorar después de las comidas, flatulencia o las digestiones pesadas son otro ejemplo.

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2. Más flujo y secreciones vaginales.

El aumento de la secreción o mucosidad vaginal es también un síntoma que puede aparecer en las primeras semanas de embarazo cuando aún no te has tenido la primera falta de mestruación. La mucosa vaginal es un tejido muy sensible a las hormonas femeninas, y las variaciones hormonales en el embarazo favorecen que aumente la secreción.

3. Infecciones vaginales como cándida.

Además puedes percibir un olor diferente al habitual en las secreciones vaginales, que incluso puede hacerte sospechar de la existencia de alguna infección. Estas son sus señales de alarma:

  • Para que exista infección es preciso el mal olor del flujo, síntomas como ardor picor, no sólo un aumento de la secreción.
  • Suelen generar aumento del flujo, que es de aspecto grumoso, blanquecino o amarillento, muy pegadizo, y con un prurito intenso.

La infección vaginal más frecuente en el embarazo es la presencia de una infección vaginal por el hongo cándida. Y es más frecuente en mujeres que la han padecido con anterioridad.

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4. «Me sangran las encías y la nariz».

El sangrado por las encías puede ser un síntoma que aparece desde el comienzo del embarazo. Al igual que la mucosa vaginal, aumenta su vascularización y se hace más sensible al roce; ocurre lo mismo con la mucosa de la boca y la nariz. Por ello, pequeños traumas, ya sea al lavarse los dientes, o al sonarse la nariz, pueden desencadenar sangrados.

5. «Sufro un goteo nasal constante…» 

Esta vascularización aumentada de las mucosas hace además que la gestante tenga la sensación de rinorrea contínua, o secreción muy abundante por la nariz. Esta secreción es parecida a la que tiene una persona alérgica en primavera, con mocos muy abundantes, transparentes y líquidos. Suele empeorar por las noches. Es la denominada rinitis del embarazo.

6. Insomnio y despertares nocturnos, ¿no era lo contrario? 

Aunque lo más típico en el embarazo es la aparición de somnolencia, sensación de cansancio, o tener tendencia a dormir más horas, es posible la aparición de insomnio. El más frecuente es el que se denomina insomnio por despertar precoz, es decir, el que no implica el momento de conciliar el sueño. ¿Cómo se detecta? En un momento de la noche, la gestante se despierta y es incapaz de volver a dormirse. Puede aparecer en las primeras semanas de embarazo y por lo tanto no está asociado a la incomodidad de la barriga de la embarazada en los últimos meses.

7. ¿Manchas en la piel, granitos y acné? También… 

De igual modo que las hormonas en las embarazadas tienen un efecto en las mucosas del organismo, también lo tienen en la piel. Son más sensibles a la aparición de manchas, también denominadas cloasma o máscara del embarazo y de acné. La progesterona, una hormona esencial desde el principio de la gestación, favorece la aparición de pequeños granos o espinillas.

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8. Embarazo con una «falsa regla».

¿Puedo estar embarazada y tener la regla a la vez? Se lo preguntan muchas madres y la explicación es sencilla. La falta de menstruación es un síntoma común a todos los embarazos. Pero a veces se confunde el sangrado de implantación -que se produce unos quince días después de la fecundación- con una regla corta. Además, algunas mujeres refieren sangrados superficiales y más cortos que una regla durante los primeros meses de embarazo, por lo que la gestación pasaría desapercibida si no tienen síntomas típicos como náuseas, vómitos o mareos.

Dra. Diana Cuenca

Ginecóloga y Obstetra del Hospital de Torrejón de Ardoz (Madrid)

¿Embarazada? Tus cuidados de la barriga en 10 consejos

Hablábamos en un reciente «post» sobre curiosidades, mitos y verdades de la barriga del embarazo. Se trata del principal signo de identidad de una mujer gestante (y el síntoma más evidente de su estado). Por eso, hoy repasamos 10 consejos que podemos proporcionar a las futuras mamás para el adecuado cuidado de su tripa a lo largo de todo el embarazo.

1. Control de peso, clave para tu barriga

El control de peso es fundamental, ya que evita muchas complicaciones del embarazo y es una gran inversión en salud. Tras el embarazo, podrás regresar más rápidamente a tu peso previo -más aun si das lactancia materna-, la involución abdominal será más sencilla y te sentirás mejor. Para conseguirlo, nada mejor que realizar una dieta sana y equilibrada y hacer ejercicio físico regular.  

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2. Evita la aparición de estrías

Al ir creciendo el útero, y con él la tripa de la futura mamá, la piel del abdomen se va estirando. Pueden aparecer las temidas estrías por la rotura de las fibras de colágeno y elastina de la dermis, que se mantendrán en el tiempo, de manera similar a una cicatriz.  

 Influye mucho el tipo de piel, ya que hay mujeres más predispuestas a su aparición. Podrás prevenirlas procurando que el crecimiento de la tripa sea muy progresivo, siguiendo el resto de consejos de este artículo, e hidratando y nutriendo la piel adecuadamente, con constancia a lo largo de todo el embarazo. Para ello existen numerosos productos, y puedes utilizar el que te resulte más adecuado. 

Desde una crema especifica antiestrías o una buena crema hidratante, hasta algún aceite nutritivo (como el aceite de almendras, de rosa mosqueta o de Vitamina E). Aplícalo dos veces al día mediante un suave masaje desde el inicio de tu embarazo. No olvides utilizar un jabón neutro para la ducha diaria y por supuesto hidratarte desde el interior, bebiendo la suficiente cantidad de agua.

3. Protégete del sol, tripa a la sombra

La piel de la embarazada se torna más sensible a las agresiones externas, también a la radiación solar. Utiliza crema con protección solar elevada y procura no exponerte directamente al sol, para evitar quemaduras solares y manchas. A lo largo de la gestación, notarás que aparece de manera progresiva una línea oscura en el centro de la tripa, en sentido vertical. No debes preocuparte, ya que se trata de la denominada línea alba, y se trata de una hiperpigmentación de la piel de esa zona de causa hormonal, que desaparecerá tras el parto.  

4. Y si a aparecen picores abdominales…

Una gestante puede presentar picores por diferentes causas, y la zona del organismo que pica con más frecuencia es la tripa. Lo más frecuente es que sea de causa hormonal o bien por la distensión de la piel en dicha zona.  

Para aliviarlos es recomendable utilizar cremas calmantes adecuadas (con caléndula, avena, mentol, aceite de vitamina E…). Evita el agua muy caliente durante la ducha, evita el rascado, utiliza ropa transpirable de tejidos naturales y evita jabones y detergentes agresivos, así como suavizantes, que pueden causar irritación dérmica. Es recomendable que consultes con tu ginecólogo si el picor va en aumento, interfiere con tu vida diaria, dificulta tu descanso nocturno o se extiende más allá de la región abdominal.

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5. Un buen hábito intestinal ayuda

Mantén a raya el estreñimiento con una dieta rica en fibra y una hidratación abundante. Evita en la medida de lo posible la aparición de gases (evita consumir bebidas gaseosas y alimentos flatulentos, come despacio y mastica muy bien los alimentos). Con esto evitaras la incómoda distensión abdominal que producen estos cuadros tan frecuentes durante el embarazo.

6. Tu barriga, bien tonificada

El ejercicio físico ayuda a mantener el peso adecuado y a tonificar los músculos del organismo, lo cual va a resultar muy útil para que te encuentres bien durante el tercer trimestre y para facilitar el proceso del parto.

7. Elige una buena postura para dormir

La tripa, sobre todo durante el tercer trimestre, dificulta el descanso nocturno de la embarazada, que no sabe cómo colocarse y no encuentra una postura lo suficientemente cómoda como para mantenerla en el tiempo. Lo recomendable es descansar de lado, sobre el costado izquierdo. Te será muy cómodo colocar una almohada o un cojín entre las dos piernas. Veras como te alivia esta postura. 

  • Buenas posturas para dormir y descansar en el tercer trimestre de embarazo. ¡Toma nota!

8. ¿Embarazada y con el ombligo hacia fuera?

El ombligo hacia afuera que sufren algunas gestantes está causado por la separación de los músculos abdominales al crecer el útero.  Si aparecer en el tercer trimestre, y es más frecuente en mujeres que ya han tenido embarazos previos.

Suele volver a la normalidad tras el parto, pero si la zona se ha debilitado demasiado puede ser causa de una hernia umbilical. Si presentas dolor en la zona debes consultar con tu médico. Para prevenirlo lo mejor es mantener un peso adecuado y un buen tono muscular abdominal. Una vez que ha aparecido, algunas gestantes se benefician del empleo de una faja abdominal que ayude a sujetar la zona: consulta con tu médico.

9. Faja en el embarazo: cuándo y cómo

Hay cierta controversia respecto al uso de faja en la gestación. Como se dice coloquialmente, los argumentos nos dan una de cal y otra de arena.

  • Razones en contra: Hace que trabajen menos los músculos abdominales, en detrimento de su fuerza y tono muscular necesarios para el parto.
  • Razones a favor: Proporciona una sujeción adecuada de la tripa y la espalda, lo que beneficia enormemente la calidad de vida de no pocas gestantes (embarazos gemelares, problemas de espalda, grandes multíparas…). Por lo tanto, habrá que individualizar su uso, según el caso.

10. ¿Es normal tener molestias abdominales?

Las molestias leves en la región abdominal son muy frecuentes durante todo el embarazo, y su causa y síntomas característicos muy variables. Durante el primer trimestre es normal presentar molestias similares a las ocasionadas por la menstruación. Son debidas fundamentalmente a la congestión pélvica producida por el embarazo y a la disminución de la movilidad intestinal (estreñimiento y gases) tan característica de esta etapa.

Durante el segundo trimestre también es muy frecuente sentir molestias en la zona, debidas principalmente a la distensión de los ligamentos del útero al crecer. Y, por supuesto, durante el tercer trimestre también son muy frecuentes, debidas aquí fundamentalmente a la compresión de órganos vecinos por el útero, tan aumentado de tamaño. Si las molestias se hacen intensas, se mantienen en el tiempo o se acompañan de otros síntomas (escozor al orinar, fiebre, diarrea…) es el momento de consultar con tu médico.

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