Como enseñar a leer rapido: Enseñar a leer a niños

Como enseñar a leer rapido: Enseñar a leer a niños

Enseñar a leer a niños

Pasos para leer en casa

Partir de las habilidades de lectura del alumno

El alumno debe leer una frase, párrafo o texto para ver el nivel y partimos desde aquí. Material para aprender a leer.

Pasos en el aprendizaje de la lectura. Leer, identificar, pronunciar, reconocer y producir sonidos;

  • Aprender las vocales y las consonantes.

  • Lectura de sílabas, inversas y mixtas. Ejemplos;

    • Inversas: /as/, /ol/, /un/, etc.

    • Mixtas: /pal/, /tur/, /con/, etc.

  • Lectura de trabadas /tr/, /pr/, /pla/, etc.

  • Lectura de palabras monosílabas y trisílabas.

  • Lectura de frases cortas e ir aumentando progresivamente según vaya superando los objetivos.

Leer textos acordes a su nivel

Leer textos donde el vocabulario esté en el registro del niño. Nuestro objetivo ahora es que aprenda a leer, buscamos textos adaptados a su nivel de lectura (tipo y tamaño de letra) y a sus habilidades, no solo a su edad, ya que cada niño tiene un ritmo de aprendizaje diferente. Hay textos en los que pueden aparecer alguna palabra de mayor dificultad, estas las trabajamos paralelamente para así reforzarlas.

El adulto sirve como modelo

El adulto lee antes el fragmento de texto. De esta manera le mostramos la entonación, el ritmo de la lectura, las paradas cuando nos encontramos un “punto” y una “coma”, y la pronunciación de palabras más difíciles o desconocidas. Podéis hacer combinaciones en la que el adulto lee una parte y el alumno otra parte.

Cuando el adulto lea poner mucho énfasis para motivar al alumno a que siga la historia.

Seguir con el dedo la lectura

Cómo ayuda, el niño puede poner el dedo debajo de cada palabra según vaya leyendo. Esta ayuda se debe desvanecer cuando ya gane fluidez lectora.

Comenzamos con textos pequeños

Lectura de frases, textos pequeños o párrafos. No queremos agobiar al niño, nuestro objetivo es que disfrute de la lectura y que sienta confianza en sí mismo cuando lee.

Elogiar momentos de lectura

Premiamos verbalmente o con pequeños premios cuando el niño muestra interés por leer y lee bien.

Aumentar gradualmente los textos

Ir aumentando la longitud del texto a medida que vaya ganando fluidez lectora.

Practicar todos los días

La fluidez lectura se gana a través de la práctica. Por lo tanto, todos los días hay que dedicar aunque sea 10 minutos.

Escoger libros preferidos

No solo partimos de las necesidades del niño, sino también de sus preferencias, el niño tiene que estar motivado por la lectura. La motivación es el motor de todo aprendizaje.

Autonomía en la lectura

Ofrecer momentos en los que ellos escojan los libros y se sienten a leer por si solos. Dotarles de autonomía y dar oportunidad a la búsqueda de nuevos intereses, pueden llevarlo a la biblioteca y que ellos mismo elijan.

Aquí podéis encontrar Actividades para enseñar a leer.

Tabla de contenidos

¿Cómo hacer para que los niños aprendan a leer rápido?

¿Cuál es el mejor método para aprender a leer?

¿Qué libros se recomiendan para aprender a leer?

Juegos para aprender a leer

¿Cómo hacer para que los niños aprendan a leer más rápido?

Nuestro objetivo de la lectura en este artículo, es sobre la fluidez lectora no sobre la rapidez. Encontramos varios aspectos en la lectura, como son la prosodia, precisión y velocidad. La prosodia es la entonación y el ritmo, la precisión se refiriere a la lectura correcta de las palabras del texto y la velocidad es la cantidad de palabras que leen en un tiempo concreto. Muchos niños que quieren leer muy rápido, pero no comprenden lo que han leído (su cerebro no puede procesar toda la nueva información) y esto puede crear problemas de comprensión de lectura en edades mayores. Los niños que leen muy lento también pueden aparecer problemas en la comprensión lectora, porque tienen que descifrar cada palabra y al final pierden el “hilo” de la historia, volviendo a leer de nuevo, con lo cual se hace más tedioso, y el niño no disfruta de la lectura.

Cuando empezamos a trabajar la lectura, los familiares y profesionales encargados de la enseñanza o apoyo de la lectura, deben de seguir todos el mismo o los mismos métodos de lectura, para no confundir al niño e ir todos a una.

Antes de comenzar a leer, debemos observar cuantas palabras puede leer por minuto en voz alta. Según su edad y ritmo varía.

En primaria en España, en primero pueden leer alrededor de 26 y 73 palabras por minuto (media 48). En segundo entre 46 y 102 (media 73), en tercero entre 58 y 112 (media 85). En cuarto entre 76 y 135 (media 105) palabras por minuto. En quinto entre 84-146 (media 114) y en sexto entre 96-156 (media 125). Estos datos son aproximados varían depende de la capacidad y ritmo de aprendizaje de la persona.

Hay un test llamado Prolec-R, que evalúa la lectura rápida.

Pasos y consejos para leer más rápido

  • Lectura de palabras. Actividad para ganar fluidez lectora. Preparar varias tarjetas, en cada tarjeta escribimos una palabra que ya este en el registro del alumno. Le presentamos una tarjeta una a una para que la vaya leyendo, las vamos pasando cada vez más rápido a modo de juego, para mantener la motivación. Podemos hacer el uso de cronómetro, ya que no tienen que comprender textos. Leer mucho las mismas palabras hacen que la persona almacene la forma ortográfica de esas palabras, permitiendo leerlas sin tener que codificar letra por letra.(Método de lectura global de la palabra).

    Esta actividad podemos hacerla con sílabas, inversas, trabadas, etc.

  • Partir de los intereses del alumno. Si queremos ganar fluidez, el alumno tiene que estar motivado.

  • Ofrecer un modelo de lectura. Leer al alumno textos, para dar un modelo correcto de lectura. Teniendo en cuenta, entonación, acentuación, pausas, énfasis y ritmo. Los niños aprenden por imitación, seamos un buen modelo a seguir.

  • Moldear la lectura. Damos ayuda en aquellas palabras que son más difíciles. Ofreciendo un modelo y moldeando al alumno a pronunciarlo varias veces hasta que lean la palabra con fluidez.

  • Practicar todos los días. Es recomendable crear hábitos de lecturas.

  • Hacer preguntas sobre el texto. Aunque nuestro objetivo ahora es que aprenda a tener fluidez lectora, debemos comprobar que el alumno esta comprendiendo el texto.

Hay profesionales que recurren a otros recursos como el uso del cronómetro, pero esto puede ser contraproducente, porque al tener un tiempo concreto, el alumno querrá terminar antes de tiempo, y no pondrá atención a lo que está leyendo, pudiendo cometer errores y sin comprender el contenido del texto.

¿Cuál es el mejor método para aprender a leer?

A lo largo de la historia encontramos varios métodos para aprender a leer, pero es complicado decantarse por alguno en concreto, ya que todos aportan beneficios. De los métodos más completos y usados en colegios serían, una combinación entre el método de lectura global y el método silábico.

Métodos para aprender a leer

Lectura global de la palabra, dando un significado a cada palabra. Los niños desde que nacen están en constante aprendizaje, antes de comenzar a leer, los niños aprenden a hablar nombrando objetos relacionando la imagen con el sonido de la palabra, es decir, aprenden a hablar de forma global. La escritura y lectura se enseñan a la vez que aprenden a hablar. La idea es que cada objeto tenga una palabra asociada que sea visible para el alumno. Como hacen en las aulas de las guarderías y colegios; poner carteles con sus nombres, del material, como lápices, rotuladores, cuadernos, etc. De esta manera aprenden la imagen de la palabra y esta palabra se asocia a la imagen. El aprendizaje por imágenes ejercita y retiene más palabras en la memoria, que si se descomponen estas en sílabas y letras. Este método de lectura tiene cuatro pasos, primero es la discriminación, la segunda es reconocer globalmente palabras y frases, el tercer paso identificación de sílabas y el último paso es la lectura.

En este método partimos de una palabra, el adulto la lee y los alumnos la escriben y la leen, y a continuación descomponemos la palabra en sílabas y letras que la contienen como su sonido de cada una. Con estas sílabas y sonidos formamos otras palabras, los alumnos las repiten las escriben y así sucesivamente. Por ejemplo;

papa — palabra

pa-pa — silabas

p-a-p-a — letras y sonidos

En la escritura enseñamos las combinaciones de las consonantes con todas las vocales, y se forman palabras y frases, por ejemplo; “mi mamá me mima”.

  • Método alfabético

En este método los niños aprenden a leer, según el orden del abecedario, pronunciación de las letras según su nombre /a/, /be/, /ce/, etc. A continuación, aprenden las sílabas uniendo a cada consonante una vocal, /pa/, /pe/, /pi/, etc. Después viene el aprendizaje de las inversas, que consiste en añadir una vocal delante de la consonante /ap/, /ep/, /ip/, etc. Por último, formamos palabras con estas sílabas y frases.

  • Método silábico

En este método de lectoescritura, se prioriza la enseñanza de las vocales, cómo se leen y su escritura. Las consonantes se enseñan cómo se pronuncian. Una vez aprendido hacemos combinaciones silábicas de vocales y consonantes, cuando hayan aprendido varias sílabas, formamos palabras y oraciones.

El siguiente paso es la combinación de las vocales con las consonantes, pero a la inversa, como /as/, /am/, /ap/, etc., y con ellas se construyen nuevas palabras y oraciones. Por último serian la unión de sílabas mixtas, diptongos, triptongos y palabras de cuatro sílabas.

  • Método fonético

Enseñanza del abecedario mediante el sonido de las letras, apoyada en imágenes. Estas imágenes empiezan por la letra que se quiere enseñar, por ejemplo; enseñar el sonido de la /p/ la imagen de un pato.

El método de lectura fonético también hace uso de onomatopeyas (sonidos de animales), por ejemplo la vaca hace, “mmmmuuu”.

La escritura va simultánea a la lectura. En el caso dónde las consonantes no se puedan enseñar, estas se combinan con las vocales como la “ñ”, enseñamos “ñu”. Al igual que el método de enseñanza alfabético hacemos combinación de cada consonante con cada vocal formando sílabas, a continuación se unirían estas sílabas formando palabras y por último, la enseñanza de diptongos, triptongos, trabadas e inversas.

¿Qué libros se recomiendan para aprender a leer?

8 Libros para comenzar a leer en infantil. Edades desde los 3 años.

Más libros infantiles recomendados por edades.

Juegos para aprender a leer

Cuatro juegos educativos y divertidos para aprender a leer en la etapa infantil. Juegos que ofrecen la posibilidad de aprender desde el respeto, me forma autónoma, natural y progresiva. Material manipulativo que ayuda a los niños a experimentar y descubrir la lectoescritura a su propio ritmo. Estos juegos aportan que los niños comiencen a familiarizarse con los sonidos del lenguaje, identificar, reconocer y nombrar el abecedario, asociar las palabras con la imagen y sonido y viceversa.

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¿Cómo aprender a leer más rápido?

Inicio Humanidades ¿Cómo aprender a leer más rápido?

Puedes ser un estudiante de derecho o un abogado ya en ejercicio de funciones, pero ambos saben que la lectura es fundamental en la vida jurídica. Libros gruesos y miles de expedientes son parte de este destino que has elegido y necesitas algunas sugerencias que faciliten tu vida académica. Y en Juris.pe vamos a solucionar eso.

En este post, vamos a revisar técnicas de lectura veloz que garantizan velocidad, pero sin perder lo importante que es la comprensión y el correcto análisis del contenido. Se trata de recomendaciones básicas que te llevarán a tácticas mucho más complejas.

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Y recuerda que todas estas recomendaciones son válidas para la lectura de documentos físicos, pero también para la interpretación de archivos en PDF que ahora son lo más común dentro del mundo académico.

Y gracias a la práctica constante de estos consejos que recogemos de Carlos López Díaz en el Manual del Estudiante de Derecho (2010) podrás sumarte a un club de lectores voraces conformado por personajes como Agatha Christie, que leía 200 libros al año o el expresidente de Estados Unidos, Theodore Roosevelt, que con facilidad terminaba un libro al día, incluso dos o tres si contaba con noches libres.

1. Hay textos que deben ser leídos más de una vez 

El hecho de que cuentes con las herramientas que vamos a detallar es útil, pero debes recordar que hay textos que no necesariamente se van a entender a la primera.

Y eso está bien, hay trabajos de mayor complejidad que requieren que los repases con tranquilidad y sin la presión de demostrarte a ti mismo que lo puedes captar todo sin esfuerzo. Aunque no lo creas , esto no es una competencia.

2. Nunca olvides las conclusiones

Esto sirve para complementar el primer punto. La mayoría de libros académicos o investigaciones cuentan con conclusiones al final de cada capitulo o al final del documento en si. Revisarlas con detenimiento es un excelente método para conocer la idea de fondo, sobre todo si la primera lectura no nos alcanza para entender a totalidad.

3. Leer palabras y frases, no letras

El proceso de aprendizaje infantil es leer letra por letra, algo que muchos no abandonan nunca. Ni siquiera al llegar a la universidad, donde se lee con mayor regularidad.

Sin embargo, la idea es leer por palabras e ideas. O sea, los conceptos que el autor desea transmitir. Y no llegar a esta capacidad genera el gran problema de falta comprensión que se vive en nuestro país.

Para que se entienda nuestro punto, vamos a ejemplificar como es la lectura convencional de alguien que lee palabra por palabra.

Fuente: Manual del Estudiante de Derecho (2010)

Algo muy diferente a la forma correcta de leer, que vemos en el siguiente ejemplo. Abarcando ideas completas y abarcando todo el conocimiento que estas llevan.

Fuente: Manual del Estudiante de Derecho (2010)

La única forma de solucionar esto según Carlos López Díaz en el Manual del Estudiante de Derecho (2010), es comenzar una lectura exhaustiva de textos sencillos y progresivamente ir escalando en la complejidad.

4.   Evita la vocalización

¿Cuántas veces has comenzado a leer un texto mentalmente y has descubierto que terminaste leyéndolo en voz alta? Ese es una costumbre e implica un tiempo extra que agregamos al ejercicio de la lectura.

Debemos entender que el cerebro y los ojos leen a una velocidad completamente diferente si se suma la voz. Y la mejor forma de acabar con esto es identificar las veces que lo estamos haciendo, para forzarnos a detener esta mala costumbre.

5.  Leer la parte superior de las palabras

Vamos entrando a temas más complejos. Si dividiéramos mentalmente las palabras con una línea horizontal que las atravesara en dos partes, leeríamos más rápido si sólo nos fijáramos en la parte superior de la misma. ¿Pero cómo es esto posible?

La «lectura espacial», como es conocida, es posible porque nuestro cerebro es capaz de «rellenar» la información que falta e identificar esas palabras. Además, es capaz de captar todos los conceptos en dichas palabras.

De esta forma, acostumbramos al cerebro a que debe captar las ideas del texto, más que las palabras. Lo que se refleja en el siguiente ejemplo:

 

Fuente: Manual del Estudiante de Derecho (2010)

 

 

6. Centrar la visión

Gracias a la “visión periférica”, tenemos la capacidad de enfocar nuestra atención visual sobre un punto específico y a la vez poder observar lo que sucede alrededor gracias al rabillo del ojo. De esta forma, poder leer una palabra en una oración y a la vez, ver las palabras previas y posteriores.

Esto es algo que puede comprobarse si vemos los ojos de una persona que lee un texto y notar que el movimiento de la mirada no es continuo, sino que a “saltitos”.

A través de estos saltos se recoge fragmentos de oraciones, pero si estos saltos los iniciamos adelantado el inicio de cada renglón, veremos que obtenemos velocidad al momento de leer.

La idea entonces es leer sólo entre el margen que dejan estas líneas negras que ustedes deben agregar mentalmente, como lo muestra este ejemplo:

Fuente: Manual del Estudiante de Derecho (2010)

7. Barrido de texto

Una vez que pongas en práctica estos métodos de lectura veloz de forma constante, comprenderás bien cualquier texto. Pero, ocasionalmente, igual será necesario volver a leerlo. Esto puede hacerse de forma superficial, haciendo un barrido de texto que permita reconocer solo lo fundamental.

Igual es necesario hacer un disclaimer y precisar que hay textos que requieren segundas o terceras lecturas mucho más exhaustivas. Cada lector sabrá diferenciar en que ocasiones requiere esto.

8. En la era digital, cuide su vista

Ahora es mucho más común leer desde el teléfono o una tablet. Esto puede cansar la vista con facilidad. Y no es posible pedirnos una lectura veloz si la mirada no da para más.

Por eso, es justo tener en cuenta estas breves recomendaciones de Travis Meredith, director del departamento de oftalmología de la Universidad de Carolina del Norte:

  • Evite leer cuando se encuentre demasiado cansado.

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