Como quitar dolor de barriga en niños: 5 remedios naturales para el dolor de barriga en niños

Como quitar dolor de barriga en niños: 5 remedios naturales para el dolor de barriga en niños

5 remedios naturales para el dolor de barriga en niños

Hay veces que los niños pueden quejarse de dolor de barriga y si le llevas al médico te dicen que no es un virus. Quizá le haya sentado algo mal, tal vez solo sean nervios. Es importante que te fijes en el comportamiento de tu hijo/a para saber por qué le duele la barriga. En caso de que sea por nervios los remedios naturales no le harán efecto ya que en este caso, sería mejor trabajar de forma emocional. 

Pero en caso de que le duela la barriga por una mala digestión, entonces, los remedios caseros que te vamos a explicar a continuación desde Etapa Infantil te vendrán de perlas para que a tu hijo se le pase el dolor de barriga cuanto antes, y sin necesidad de tomar medicamentos ni químicos.

1. Infusión de manzanilla

La manzanilla siempre será una buena opción para tratar el dolor de barriga de los niños, pero también el de los adultos. La infusión de manzanilla es un excelente remedio casero para las complicaciones o molestias del estómago porque posee propiedades antiinflamatorias y sedantes. Estas propiedades pueden contribuir a una disminución de las molestias abdominales.

La manzanilla relaja el músculo superior del tracto digestivo, lo que facilita las contracciones para que los alimentos se muevan mejor a través del estómago y del intestino delgado. Todo esto aliviará los espasmos abdominales y también los dolores de estómago.

2. Bebida de jengibre

No es mala idea darle a tu hijo un poco de bebida de jengibre cuando tiene dolor de estómago. Lo ideal es que sea una infusión fría de jengibre. El jengibre es un potente antioxidante que ayuda a disminuir la producción de radicales libres y los daños potenciales que pueden afectar al cuerpo, pero es que además también disminuye las náuseas y el malestar.

Por si fuera poco también tiene propiedades anti-inflamatorias y aumentan los jugos gástricos que neutralizan los ácidos del estómago y disminuyen la sensación de malestar.

3. Infusión de menta

Una infusión de menta también puede aliviar el dolor de barriga en los niños -y en los adultos-. Se ha demostrado que la menta tiene un efecto calmante en los músculos del estómago. La menta tiene la capacidad de mejorar el flujo de la bilis que el cuerpo utiliza para la digestión. Si tu hijo no quiere tomar infusiones de menta puedes intentar que tome un caramelo de menta -si tiene edad adecuada para ello, recuerda NO dar caramelos a bebés ni niños pequeños porque podrían asfixiarse-.

4. Aplicar calor en el abdomen

La colocación de una bolsa de agua caliente o una almohadilla térmica en la barriga de tu hijo/a mientras está sentado/a o acostado/a debería aliviar algo el dolor de barriga. El calor aumenta el flujo de sangre en la superficie de la piel, lo que puede disminuir la percepción del dolor que viene de la parte más profunda del abdomen.

5. Un poco de reflexología

Son muchos los nervios que existen en los pies y en las manos, y cuando se aplican técnicas específicas pueden hacer que todo el cuerpo se relaje y la persona -adulto o niño- se sienta más tranquila. La zona de la barriga se corresponde con el centro del arco del pie izquierdo. Tendrás que mantener el pie izquierdo de tu hijo/a con la palma de la mano derecha y con la mano izquierda mantén una presión uniforme y constante con el pulgar en la zona del arco.

Pulsa un poco con el dedo hacia delante y hacia atrás y repite el proceso. Después cambia de mano y repite de derecha a izquierda, con el pulgar de la mano derecha continúa hasta que cubras el centro del arco entero. Tu hijo responderá de forma positiva porque sentirá también tu amor y tu buena energía, y tú te sentirás maravillosamente porque estarás ayudando a tu hijo/a y además vuestra conexión se fortalecerá.

Nota: Si el malestar de tu hijo no mejora, acude al médico.

Dolor abdominal en niños menores de 12 años: MedlinePlus enciclopedia médica

Casi todos los niños tienen dolor abdominal en un momento u otro. El dolor abdominal es el dolor en la zona del estómago o vientre. Puede darse en cualquier parte entre el pecho y la ingle.

La mayoría de las veces, no es causado por un problema médico grave. Pero, algunas veces, el dolor abdominal puede ser una señal de algo grave. Aprenda cuándo debe buscar atención médica inmediatamente para su hijo con dolor abdominal.

Cuando el niño se queje de dolor abdominal, trate de que su hijo se lo describa. Aquí están diferentes tipos de dolor:

  • Hay dolor generalizado o dolor en más de la mitad del abdomen. El niño puede presentar este tipo de dolor cuando tiene un virus estomacal, indigestión, gases o cuando está estreñido.
  • El dolor similar a un calambre probablemente se debe a gases y distensión. Con frecuencia, va seguido de diarrea. Normalmente no es grave.
  • El cólico es un dolor que viene en oleadas, por lo general comienza y termina repentinamente, y a menudo es intenso.
  • El dolor localizado es el que se encuentra solo en una zona del abdomen. El niño puede estar teniendo problemas con el apéndice, la vesícula biliar, una hernia (intestino retorcido), ovarios, testículos o el estómago (úlceras).

Si usted tiene un bebé o un niño pequeño, depende de usted darse cuenta que tiene dolor. Sospeche un dolor abdominal si su hijo:

  • Está más irritable de lo habitual
  • Sube las piernas hacia el vientre
  • Está comiendo poco

Su hijo podría tener dolor abdominal por muchas razones. Puede ser difícil saber qué está pasando cuando su hijo tiene dolor abdominal. La mayoría de las veces, no hay nada realmente malo. Pero a veces, puede ser una señal de que hay algo serio y su hijo necesita atención médica.

Su hijo probablemente está teniendo dolor abdominal por algo que no es potencialmente mortal. Por ejemplo, su hijo puede tener:

  • Deglución de aire
  • Migraña abdominal
  • Cólico
  • Estreñimiento
  • Gases
  • Alergia o intolerancia alimentaria
  • Acidez gástrica o reflujo de ácido
  • Ingesta de cesped o plantas
  • Gastroenteritis viral o intoxicación alimentaria
  • Amigdalitis estreptocócica o mononucleosis («mono»)
  • Dolor causado por ansiedad o depresión

Su hijo puede tener algo más grave si el dolor no mejora en 24 horas, empeora o se vuelve más frecuente. El dolor abdominal puede ser un signo de:

  • Intoxicación accidental
  • Apendicitis
  • Cálculos biliares
  • Hernia u otra torsión, obstrucción o bloqueo intestinal
  • Enfermedad intestinal inflamatoria (enfermedad de Crohn o colitis ulcerativa)
  • Invaginación intestinal causada cuando parte del intestino se mete dentro de sí mismo
  • Embarazo
  • Crisis por enfermedad drepanocítica
  • Úlcera estomacal
  • Deglución de un objeto extraño, especialmente monedas y otros objetos sólidos
  • Torsión de un ovario
  • Torsión testicular
  • Tumores o cáncer
  • Trastornos metabólicos hereditarios inusuales (como la acumulación anormal de proteínas y productos de la descomposición del azúcar)
  • Infecciones de las vías urinarias

La mayoría de las veces, usted puede usar remedios caseros y esperar a que su hijo se mejore. Si usted está preocupado o el dolor de su hijo está empeorando o dura más de 24 horas, llame a su proveedor de atención médica.

Procure que su hijo se acueste en silencio para ver si desaparece el dolor abdominal.

Ofrézcale sorbos de agua u otros líquidos claros.

Sugiera que su hijo trate de defecar.

Evite los alimentos sólidos durante unas horas. A continuación, pruebe con cantidades pequeñas de alimentos suaves, como arroz, compota de manzana o galletas.

No le dé a su hijo alimentos o bebidas que sean irritantes para el estómago. Evite:

  • La cafeína
  • Las bebidas carbonatadas
  • Los cítricos
  • Los productos lácteos
  • Los alimentos fritos o grasosos
  • Los alimentos ricos en grasa
  • Los productos del tomate

No le dé ácido acetilsalicílico (aspirin), ibuprofeno, paracetamol (Tylenol) ni medicamentos similares sin antes consultarlo con el proveedor de su hijo.

Para prevenir muchos tipos de dolor abdominal:

  • Evite los alimentos grasos o grasosos.
  • Beba bastante agua todos los días.
  • Consuma comidas pequeñas con más frecuencia.
  • Haga ejercicio con regularidad.
  • Reduzca los alimentos que producen gases.
  • Asegúrese de que las comidas sean bien equilibradas y ricas en fibra. Coma muchas frutas y verduras.

Para disminuir el riesgo de intoxicación accidental o la ingesta de objetos extraños:

  • Mantenga todos los implementos de limpieza y materiales peligrosos en sus envases originales.
  • Almacene estos artículos peligrosos donde los bebés y los niños no puedan alcanzarlos.

No permita que los bebés y los niños pequeños jueguen con objetos que se puedan tragar fácilmente.

Llame a su proveedor si el dolor abdominal no desaparece en 24 horas.

Busque ayuda médica de inmediato o llame al número local de emergencias (como 911 en los Estados Unidos) si su hijo:

  • Es un bebé menor de 3 meses y tiene diarrea o vómitos
  • Está recibiendo actualmente tratamiento para el cáncer
  • No puede defecar, especialmente si el niño también está vomitando
  • Está vomitando sangre o tiene sangre en las heces (especialmente si la sangre es de color marrón o negro oscuro alquitranado)
  • Presenta un dolor abdominal agudo y repentino
  • Presenta un vientre rígido y duro
  • Ha tenido una lesión reciente en el abdomen
  • Tiene dificultad para respirar

Llame a su proveedor si su hijo tiene:

  • Dolor abdominal que dura 1 semana o más, incluso si es intermitente
  • Dolor abdominal que no mejora en 24 horas. Llame si se está volviendo cada vez más intenso y frecuente o si su hijo presenta náuseas o vómitos
  • Una sensación de ardor al orinar
  • Diarrea por más de 2 días
  • Vómitos por más de 12 horas
  • Fiebre de más de 100.4°F (38ºC)
  • Poco apetito por más de 2 días
  • Pérdida de peso inexplicable

Hable con el proveedor acerca de la localización del dolor y su patrón de tiempo. Coméntele al proveedor si hay otros síntomas, como fiebre, fatiga, sensación de malestar general, cambio en el comportamiento, náuseas, vómitos o cambios en las heces.

Su proveedor puede hacer las siguientes preguntas sobre el dolor abdominal:

  • ¿Qué parte del estómago está afectada? ¿Todo? ¿La parte inferior o superior? ¿A la derecha, a la izquierda o en la mitad? ¿Alrededor del ombligo?
  • ¿Es el dolor intenso, agudo o cólico, constante, intermitente o cambiante en intensidad con los minutos?
  • ¿El dolor despierta a su hijo por la noche?
  • ¿Ha tenido su hijo un dolor similar en el pasado? ¿Cuánto tiempo ha durado cada episodio? ¿Con qué frecuencia ha ocurrido?
  • ¿El dolor se está volviendo más intenso?
  • ¿El dolor empeora después de comer o beber? ¿Después de comer alimentos grasos, productos lácteos o bebidas carbonatadas? ¿El niño ha empezado a comer algo nuevo?
  • ¿El dolor mejora después de comer o defecar?
  • ¿El dolor empeora con el estrés?
  • ¿Ha habido alguna lesión reciente?
  • ¿Qué otros síntomas se están presentando al mismo tiempo?

Durante el examen físico, el proveedor hará una evaluación para ver si el dolor está en una sola zona (punto de sensibilidad) o si está diseminado.

Se pueden hacer algunos exámenes para evaluar la causa del dolor. Los exámenes pueden incluir.

  • Exámenes de sangre, orina y materia fecal
  • TC (tomografía computarizada o imágenes avanzadas)
  • Ultrasonido(examen por ondas acústicas) del abdomen
  • Radiografía del abdomen y el pecho

Dolor de estómago en los niños; Dolor — abdomen — niños; Cólicos abdominales en los niños; Dolor de barriga en los niños

Maqbool A, Liacouras CA. Major symptoms and signs of digestive tract disorders. In: Kliegman RM, St Geme JW, Blum NJ, Shah SS, Tasker RC, Wilson KM, eds. Nelson Textbook of Pediatrics. 21st ed. Philadelphia, PA: Elsevier; 2020:chap 332.

Miranda A. Abdominal pain. In: Kliegman RM, Lye PS, Bordini BJ, Toth H, Basel D, eds. Nelson Pediatric Symptom-Based Diagnosis. Philadelphia, PA: Elsevier; 2018:chap 10.

Seller Rh, Symons AB. Abdominal pain in children. In: Seller RH, Symons AB, eds. Differential Diagnosis of Common Complaints. 7th ed. Philadelphia, PA: Elsevier; 2018:chap 2.

Smith KA. Abdominal pain. In: Walls RM, Hockberger RS, Gausche-Hill M, eds. Rosen’s Emergency Medicine: Concepts and Clinical Practice. 9th ed. Philadelphia, PA: Elsevier; 2018:chap 24.

Versión en inglés revisada por: Jacob L. Heller, MD, MHA, Emergency Medicine, Emeritus, Virginia Mason Medical Center, Seattle, WA. Also reviewed by David Zieve, MD, MHA, Medical Director, Brenda Conaway, Editorial Director, and the A.D.A.M. Editorial team.

Traducción y localización realizada por: DrTango, Inc.

Intervenciones alimentarias para el dolor abdominal recurrente en niños

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Pregunta de la revisión

Se examinó la evidencia sobre los efectos de las intervenciones alimentarias en el dolor en niños de entre cinco y 18 años de edad con dolor abdominal recurrente (DAR).

Antecedentes

El dolor abdominal recurrente, o DAR, es un término usado para los episodios no explicados de dolor de estómago o dolor abdominal en los niños. El dolor abdominal recurrente es un trastorno común, y la mayoría de los niños probablemente son ayudados con medidas sencillas. Sin embargo, se ha recomendado un rango de tratamientos para aliviar el dolor abdominal, incluidos los cambios en los habitos alimentarios del niño mediante el agregado de suplementos o la exclusión de determinados alimentos.

Características de los estudios

La evidencia está actualizada hasta junio de 2016.

Diecinueve estudios cumplieron con los criterios de inclusión, incluidos 13 estudios de los probióticos y cuatro estudios de las intervenciones con fibras. También se encontró un estudio de un régimen alimentario con bajo contenido de sustancias conocidas como FODMAP y un estudio de un régimen alimentario con contenido restringido de fructosa.

Todos los estudios compararon las intervenciones alimentarias con un placebo o control. Los ensayos se realizaron en ocho países e incluyeron un total de 1453 participants, con edades comprendidas entre cinco y 18 años. La mayoría de los niños se incorporaron de consultorios de atención ambulatoria. La mayoria de las intervenciones duraron de cuatro a seis semanas.

Resultados clave

Probióticos

La mayoría de los estudios no informaron sobre otras áreas como la calidad de la vida cotidiana. No se informaron efectos perjudiciales, diferentes de la sensación de sequedad en la boca en un estudio. Esta evidencia se consideró de calidad moderada o baja debido a que algunos estudios fueron pequeños, mostraron resultados variables o estuvieron en riesgo de sesgo.

Suplementos de fibra

No se halló evidencia clara de una mejoria en el dolor a partir de cuatro estudios de los suplementos de fibra La mayoría de los estudios no informaron sobre otras áreas como la calidad de la vida cotidiana. No se informaron efectos perjudiciales. Hubo pocos estudios de los suplementos de fibra, y algunos de estos estudios estuvieron en riesgo de sesgo. La evidencia se consideró de baja calidad.

Regímenes alimentarios con bajo contenido de FODMAP

Se encontró sólo un estudio que evaluó la efectividad de los regímenes alimentarios con bajo contenido de FODMAP en los niños con DAR.

Regímenes alimentarios con contenido restringido de fructosa

Conclusion

Por lo tanto, los médicos pueden considerar las intervenciones con probióticos como parte de la estrategia de tratamiento para el DAR. Se necesitan ensayos adicionales para determinar la efectividad de los probióticos durante períodos más largos y qué probióticos podrían funcionar mejor.

No se encontró evidencia convincingnte de que los suplementos de fibra sean efectivos para mejorar el dolor en los niños con DAR. Se necesitan estudios futuros más amplios y de alta calidad para evaluar la efectividad de los tratamientos con regímenes dietéticos con fibra y con bajo contenido de FODMAP.

Conclusiones de los autores:

En términos generales, se encontró evidencia de calidad baja a moderada que indicó que los probióticos pueden ser efectivos para mejorar el dolor en los niños con DAR. Por lo tanto, los médicos pueden considerar las intervenciones con probióticos como parte de una estrategia de tratamiento holistico. Sin embargo, se necesitan ensayos adicionales para examinar los resultados a más largo plazo y para mejorar la confianza en el cálculo del tamaño del efecto, así como para determinar la cepa y la dosificación óptimas. La investigación futura también debe explorar la efectividad de los probióticos en niños con diferentes perfiles de sintomas, como los que presentan sindrome de colon irritable.

Se encontró sólo un número pequeño de ensayos de las intervenciones basadas en fibras, en general con evidencia de baja calidad para los resultados. Por lo tanto, no hubo ninguna evidencia convincente de que las intervenciones basadas en fibras mejoren el dolor en los niños con DAR. Se necesitan ECA de alta calidad adicionales de los suplementos de fibra que incluyan a un gran número de participants. También se necesitan ensayos futuros de los regímenes alimentarios con bajo contenido de FODMAP y otras intervenciones alimentarias para facilitar las recomendaciones basadas en evidencia.

Leer el resumen completo…

Antecedentes:

Es una actualización de la revisión Cochrane original, publicada por última vez en 2009 (Huertas-Ceballos 2009). El dolor abdominal recurrente (DAR), incluidos los niños con sindrome de colon irritable, es un problema común que affecta a entre un 4% y un 25% de los niños en edad escolar. Para la mayoría de dichos niños, no es posible encontrar ninguna causa orgánica de dolor en el examen físico ni en la investigación. Se han sugerido muchas invenciones alimentarias para mejorar los sintomas del DAR. Las mismas pueden incluir la exclusión de los ingredientses de la dieta o el agregado de suplementos como fibras o probióticos.

Objetivos:

Examinar la efectividad de las intervenciones alimentarias para mejorar el dolor en los niños en edad escolar con DAR.

Métodos de búsqueda:

Se hicieron búsquedas en CENTRAL, Ovid MEDLINE, Embase, en otras ocho bases de datos y en dos registros de ensayos, además se verificaron las referencias, se hizo una búsqueda de sedós citas contact de los estudios en junio 2016.

Criterios de selección:

dolor, según lo definido por los criterios Rome III (Rasquin 2006).

Obtención y analisis de los datos:

Se utilizaron los procedimientos metodológicos estándar previstos por la Colaboración Cochrane. Las intervenciones alimentarias se agruparon por categoria para el analisis. Cuando fue necesario, se contactó con los autores de los estudios para pedir información y aclaraciones que faltaban. Se evaluó la calidad de la evidencia para cada resultado mediante el enfoque GRADE.

Resultados principales:

Se incluyeron 19ECA, informados en 27 artículos con un total de 1453 participants. Quince de estos estudios no se incluyeron en la revision anterior. Los 19 ECA tuvieron un seguimiento de uno a cincom meses. Los participantses tenían entre cuatro y 18 años de edad, provenían de ocho países diferentes y habían sido incorporados en gran parte de consultorios pediátricos de gastroenterología. La media de edad en el momento de la incorporación al estudio varió de 6.3 a 13.1 años. El número de niñas fue mayor que el de niños en la mayoría de los ensayos. Catorce ensayos incluyeron a niños con un diagnóstico bajo el título amplio de DAR o trastornos gastrointestinal funcionales; cinco ensayos incorporaron específicamente solo a niños con sindrome de colon irritable. Los estudios se clasificaron en cuatro categorías: ensayos de intervenciones basadas en probióticos (13 estudios), ensayos de intervenciones basadas en fibras (cuatro estudios) , monosacáridos y polialcoholes) (un estudio) y ensayos de regímenes alimentarios con contenido restringido de fructosa (un estudio).

Se encontró que los niños tratados con probióticos informaron una reducción mayor de la frecuencia del dolor a los cero a tres meses posintervención que los que recibieron placebo (diferencia de medias estandarizada [DME] -0. 55; intervalo de confianza [IC] del 95%: -0.98 a -0.12; seis ensayos; 523 niños). También hubo una disminución en la intensidad del dolor en el grupo de intervención en el mismo punto temporal (DME -0.50; IC del 95%: -0.85 a -0.15; siete estudios; 575 niños). Sin embargo, la evidencia sobre estos resultados se consideró de baja calidad según GRADE debido al riesgo incierto de sesgo causado por los datos de resultado incompletos y la heterogeneidad significativa.

Se encontró que los niños tratados con probióticos tuvieron una mayor probabilidad de experimentar una mejoría en el dolor a los cero a tres meses posintervención que los que recibieron placebo (odds ratio [OR] 1.63; IC del 95%: 1, 07 a 2.47; siete estudios; 722 niños). El número necesario a tratar calculado para un resultado beneficioso adicional (NNTB) fue de ocho, lo cual significa que ocho niños necesitarían recibir probióticos para que uno experimente una mejoría en el dolor en este plazo. La evidencia sobre este resultado se consideró de calidad moderada debido a la heterogeneidad significativa.

Los niños con un perfil de síntomas definido como sindrome de colon irritable tratados con probióticos tuvieron una mayor probabilidad de experimentar una mejoría en el dolor a los cero a tres meses posintervención que los que recibieron placebo (OR 3.01; IC del 95; %: 1.77 a 5.13; cuatro estudios; 344 niños). Los niños tratados con probióticos tuvieron una probabilidad mayor de experimentar una mejoría en el dolor a los tres a seis meses posintervención en comparación con los que recibieron placebo (OR 1.9four; IC del 95%: 1.10 a 3.43; dos estudios; 224 ninos). La evidencia sobre estos dos resultados fue de calidad moderada debido a los números reducidos de participants incluidos en los estudios.

Se encontró que los niños tratados con intervenciones basadas en fibras no tuvieron una probabilidad mayor de experimentar una mejoría en el dolor a los cero a tres meses posintervención que los niños que recibieron placebo (OR 1.83; IC del 95%: 0 .92 a 3.65; dos estudios; 136 niños). Tampoco hubo una reducción en la intensidad del dolor en comparación con placebo en el mismo punto temporal (DME -1.24; IC del 95%: -3.41 a 0.94; dos estudios; 135 ninos). La evidencia sobre estos resultados se consideró de baja calidad debido al riesgo poco claro de sesgo, la imprecisión y la heterogeneidad significativa.

Sólo se encontró un estudio de los regímenes alimentarios con bajo contenido de FODMAP y sólo un enseyo de los regímenes alimentarios con contenido restringido de fructosa, lo cual dio lugar a que no fuese posible realizar un analisis agrupado.

No fue posible realizar metanálisis para los resultados secundarios del desempeño escolar, el funcionamiento social ni psicológico, ni la calidad de la vida cotidiana, debido a que no hubo estudios suficientes que incluyeran estos resultados o utilizaran evaluidas comparable.

Con la excepción de un estudio, todos los estudios informaron la vigilancia de los niños para detectar eventos adversos; no se informaron efectos adversos graves.

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