Como ser mejor mama: 10 consejos para ser una buena madre

Como ser mejor mama: 10 consejos para ser una buena madre

10 consejos para ser una buena madre

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¿Qué significa para ti ser una buena madre? Está claro que el significado varía de una mujer a otra, y todos están bien. Sin embargo, hemos recopilado 10 consejos para ser una buena madre que pueden ayudarte.

Escrito y verificado por la psicóloga Laura Ruiz Mitjana.

Última actualización: 14 agosto, 2021

¿Qué significa “ser una buena madre”? En realidad, no se trata tanto de una cuestión de moral o de que haya cosas que estén bien o mal dentro de la maternidad, sino que hay ciertos aspectos que nos pueden orientar a la hora de sentir que nuestra maternidad es coherente con lo que deseamos para nuestros hijos.

Para este artículo hemos seleccionado 10 ideas o consejos para ser una buena madre, que te animamos a leer para adaptarlos a lo que tú sientas que resuena con tu forma de ser y con tu idea de maternidad.

Cuando se inicia el viaje de la maternidad y de la educación de los hijos, es normal que surjan dudas. Quizás se trata de encontrar aquellas ideas que resuenen con nuestro concepto de maternidad, y no tanto de que haya 10 consejos que puedan servirnos a todas.

Por ello, este artículo está enfocado a esta idea: a aportar un poco de luz al camino tan complejo y fascinante de la maternidad.

Recuerda que, a la hora de educar, el mejor criterio es el tuyo. Pero, ¿por qué no? Puede ser un criterio flexible, que esté abierto a la experiencia y a seguir aprendiendo en este viaje que dura toda la vida.

Guíate por tu intuición

Habrá muchas ocasiones durante la maternidad en las que sentirás que no sabes si lo estás haciendo bien o mal. No te agobies por ello; la intuición es una herramienta de la que disponemos altamente fiable.

Por eso, fíate de ella; lo mejor para tus hijos es lo que sientas que es, no hay más. Eso no significa que no puedas seguir teniendo dudas, que te puedas equivocar y que puedas seguir informándote… ¡siempre se puede aprender!

“Esto es el aprendizaje: de repente entiendes algo que has entendido toda tu vida, pero de una manera nueva”.

-Doris Lessing-

Estimula su autonomía

La autonomía es fundamental para un desarrollo psicológico sano. Por ello, desarrollarla en tus hijos les ayudará a construirse como personas, a madurar y a poder ir tomando responsabilidades cada vez mayores.

Comparte tiempo con ellos

Dedicar tiempo a los hijos (tiempo de calidad), estrechará vuestro vínculo y permitirá que la confianza que os tengáis aumente. Los niños necesitan pasar tiempo con sus seres queridos, sobre todo, durante los primeros años de vida.

Deja que se equivoquen

Otro de los consejos para ser una buena madre es dejar que los niños se equivoquen. Es normal querer proteger a los hijos y desear evitarles posibles daños. Pero equivocarles les irá bien para aprender y mejorar: ¡permíteselo!

“El que nunca cometió un error, probablemente nunca haya descubierto nada”.

-Samuel Smiles-

Exterioriza el amor

Compartir el amor, exteriorizarlo… es importante para forjar vínculos y para desarrollar la autoestima de los niños. Por ello es importante demostrarles ese amor con hechos pero también con palabras.

Disfruta de la experiencia

No te obsesiones con la idea de “ser o no una buena madre”; simplemente disfruta de la experiencia, déjate llevar y haz lo que sientas que es mejor para tus hijos. Si empiezas a disfrutar y te relajas, verás que las cosas fluyen con mayor facilidad.

Adáptate a su momento evolutivo

A la hora de conversar con ellos, de reñirles o de enseñarles algo nuevo, por ejemplo, te recomendamos que te adaptes a su edad y a su momento evolutivo.

Tú conoces mejor que nadie a tus hijos y sabrás en qué momento se encuentran, si están preparados o no para algunas tareas, etc. Y si no lo sabes con certeza, siempre puedes consultar a un profesional (por ejemplo, un psicólogo infantil).

Sé su ejemplo

Otro de los consejos para ser una buena padre es practicar con el ejemplo. Los niños, sobre todo cuando son pequeños, aprenden a través del ejemplo, de los modelos (eso es, imitando). Por ello, se fijarán mucho en lo que hagas o digas y, probablemente, lo imitarán.

Por ello, si quieres enseñarles determinados valores o conductas, sé un ejemplo para ellos. Lógicamente, con el tiempo, los niños empiezan a fijarse en otros modelos, y está bien; pero tú serás siempre alguien enormemente influyente para ellos.

Ofréceles libertad

En línea con el punto ya mencionado, relacionado con la autonomía, te animamos a que les des libertad a tus hijos. Obviamente esta deberá ser acorde a su edad y madurez, pero siempre puede resultarles beneficiosa.

¿Por qué? Porque les permite actuar desde su propio criterio, equivocarse y, como no, aprender.

Pon límites y normas

Los límites y las normas son sanos para el desarrollo de los niños; les ayudan a identificar qué está bien y qué no (por lo tanto, a desarrollar la moral) y, sobre todo, les guían a la hora de actuar cuando aún son muy pequeños. Poner límites siempre es beneficioso para una educación respetuosa sin dejar de ser disciplinadas.

Hemos hablado de algunos consejos para ser una buena madre, aunque estos son solo ideas orientativas que podrás adaptar a lo que tú sientas que necesitan tus hijos. Se trata de un punto de partida desde el cual educar según tu propio criterio e intuición.

“La intuición le dirá a la mente pensante dónde buscar lo siguiente”.

-Jonas Edward Salk-

Y recuerda: tú misma debes encontrar tu propio significado de la idea de “ser una buena madre”. Y a partir de ahí, seguir aprendiendo y educando como a ti te resuene y te haga sentir bien, pensando en lo mejor para tus hijos.

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18 consejos básicos para ser una buena madre

Sin duda, ser madre es una de las experiencias más gratificantes y maravillosas que puede vivir una mujer, y para muchas es un momento culminante de su vida. La figura materna es sumamente importante para el crecimiento de un hijo o hija e influye en cómo éste se desarrolla en diferentes ámbitos de su vida: bienestar personal, ámbito académico, trabajo, relaciones interpersonales, etc.

Eso sí, aunque madres solo hay una, algunas veces pueden generar malestar en sus hijos y convertirse en en madres tóxicas, que por sus acciones impiden el correcto desarrollo y bienestar emocional de su descendencia. Las competencias que debe desarrollar una madre son muchas, especialmente teniendo en cuenta que el vínculo que establece con sus hijos e hijas es especial, gracias al contacto corporal y visual que se establece entre ambas partes en los primeros meses de vida.

  • Artículo relacionado: “La mirada de una madre y la función maternal: “soy mirado, luego existo””

Si quieres saber cómo ser una buena madre, a continuación puedes encontrar una lista de consejos que te ayudarán a evitar errores de crianza.

1. Pon límites

Está claro que todos queremos lo mejor para nuestros hijos y, además, nos gusta verles felices y sonriendo; sin embargo, esto no quiere decir que deban salirse con la suya siempre. Marcar límites y poner normas puede ser positivo para tus pequeños y para su bienestar futuro.

Eso sí, las normas deben ser coherentes, claras y sencillas, deben ser iguales para todos y adaptadas a la edad madurativa de tu hijo o hija. Al fin y al cabo somos seres sociales, por lo que aprender a poner límites a los impulsos de los pequeños es bueno para adaptarse mejor a la sociedad en la que vivimos.

2. Eres su modelo de aprendizaje

La familia es uno de los principales agentes socializadores, por lo que es necesario que eduques bien a tu hijo. Los seres humanos tenemos diferentes maneras de aprender, y una de ellas es a través del modelado, un concepto que introdujo Albert Bandura. Aunque a veces no lo creas, qué haces y cómo te comportas delante suyo importa, porque tu hijo está continuamente observándote.

3. Escucha activamente

Muchas veces pensamos que estamos escuchando cuando en realidad estamos oyendo. Para escuchar de verdad es necesario practicar la escucha activa. Esto significa que no solamente debes prestar atención a tus niños intentando comprender lo que te dicen, sino también lo que sienten. Dicho de otro modo, debes atender tanto al componente emocional (sentimientos, emociones, sensaciones, etc.) como al componente racional (ideas, creencias, conocimientos, etc.).

Si quieres saber más sobre cómo hacerlo, este artículo te será útil: “Escucha activa: la clave para comunicarse con los demás”.

4. Valida sus emociones

Escuchar a tu hijo de manera activa es importante, pero también lo es validar sus emociones. La validación emocional es un proceso de aprendizaje, comprensión y expresión de la aceptación de la experiencia emocional de otra persona. Es decir, si sospechas que tu hijo tiene dificultades, la escucha activa puede permitirte entender no solamente su lenguaje verbal, sino también el no verbal (gestos, mirada, postura, etc.) cuando te abre su corazón.

La validación emocional hará que demuestres que le entiendes (aunque no siempre estés de acuerdo) y, por tanto, se sentirá más cómodo a la hora de decir cómo se siente. Todos podemos sentir emociones placenteras y emociones dolorosas, y tu hijo o hija no es una excepción.

5. Deja que se exprese

La validación emocional y la aceptación de las emociones son clave para el bienestar futuro de tu hijo. Esto permite que tu hijo aprenda a expresar sus emociones y sus sentimientos en vez de minimizarlos o rechazarlos. Las emociones no desaparecen si las reprimimos, sino todo lo contrario, puedes pueden llegar a expresarse sin control. El correcto control emocional es bueno tanto para el bienestar de tu hijo como para sus relaciones interpersonales.

6. Fomenta la comunicación

Los puntos anteriores están muy relacionados con la comunicación eficiente, lo que ayuda a tu hijo a contar contigo para lo que necesite, e incrementa el lazo afectivo entre vosotros. Por eso es importante que te comuniques a diario con tu hijo y de manera abierta. Esto te permitirá conocerle y él entenderá que puede confiar en ti cuando lo necesite, incluso respecto a sus inquietudes y sus miedos.

7. Adáptate a tu hijo

En ocasiones, puede ocurrir que no somos conscientes de la edad de nuestro hijo, porque puede portarse mal y llegar a sacarnos de quicio en algún momento. Como persona adulta, debes ser conscientes de que el nivel de razonamiento de tu hijo sigue un proceso de desarrollo, por lo que necesitas adaptarte a sus necesidades.

Ahora bien, no es cuestión de tratarle como una persona madura cuando todavía no lo es. Por ejemplo, puede que a los tres años tenga una necesidad de decir “no” a todo, pues es su manera de ganar independencia. Que no te sorprendan ciertas actitudes de tu pequeño, pues no es positivo que pierdas la calma. Ten en mente que lo importante es educarle correctamente, no enfadarte de manera descontrolada.

  • Quizás te interese: «La teoría del desarrollo moral de Lawrence Kohlberg»

8. Sé paciente

Ser madre puede ser complicado a veces, y puede que parezca que la situación te venga grande. Ir al trabajo, llegar a casa y hacer tareas del hogar y después educar a tu hijo… ocupa muchas horas de tu día. Pero mantén la calma y trata de ser paciente. No lo lo pagues con tus pequeños, y si en algún momento éste no se comporta como crees que debería, explique las razones por las que no debe repetir su comportamiento. Del mismo modo, si tienes pareja, negocia un mejor reparto de las tareas, lo cual nos lleva al siguiente punto.

9. Las responsabilidades también son del padre

Es positivo que los dos padres compartan las responsabilidades del hijo. Siempre que sea posible, debéis encontrar el equilibrio para evitar que cargues tú con toda la responsabilidad de educar a vuestro hijo. Te sentirás menos estresada y será mejor para tu hijo si los dos os lleváis bien y compartís su crianza.

10. Evita discutir con tu pareja delante de tu hijo

Ya se ha comentado lo importante que es la función de los padres para el proceso de socialización del hijo y cómo su comportamiento puede ser imitado por éste: es lo que se conoce como aprendizaje por modelado, vicario o por imitación. Si discutes con tu pareja delante de él, le estarás enviando un mensaje negativo, lo que no será positivo ni para su desarrollo ni para su aprendizaje.

11. Déjale desarrollar su autonomía

Puede ocurrir que muchos padres se sientan inseguros cuando sus hijos están buscando ser independientes. Esto ocurre a cualquier edad. Ser una madre sobreprotectora no es para nada beneficioso, porque evita que tu hijo se desarrolle en plenitud y se empodere frente a la vida.

12. No dejes que crezca siendo un niño malcriado

Uno de los grandes errores que pueden cometer las madres es pensar que todo lo que hacen con buena fe es positivo para su hijo. En el primer punto ya hablamos de la importancia de establecer límites, porque criar hijos malcriados tendrá efectos negativos para su bienestar. Por tanto, debes evitar hacerle regalos cuando no toca, reforzar sus conductas negativas, ceder a sus berrinches o actuar tu misma como una malcriada.

Si quieres saber más sobre este interesante tema, puedes leer este artículo: “Los 8 consejos básicos para no malcriar a tu hijo”

13. Evita ser extremadamente disciplinada

Es necesario que no seas excesivamente disciplinada, y bajo ningún concepto pegues a tu hijo o hija. Los pequeños que continuamente son azotados, golpeados o abofeteados son más propensos a pelearse con otros niños en el futuro y a desarrollar una personalidad negativa.

Puedes leer más sobre este tema en nuestro artículo: “Las 8 razones para no usar el castigo físico hacia los hijos”

14. Vigila tu estilo parental

Igual que ocurre con los tipos de liderazgo, existen diferentes tipos de estilo parental que no son característicos de los progenitores sino más bien formas de relación entre el padre y el hijo. Estos estilos parentales tienen sus beneficios y sus consecuencias negativas, y podemos diferencias cuatro: democrático, autoritario, permisivo e indiferente. El estilo democrático es el más saludable, y se basa en el respeto y la comunicación con los hijos.

15. Juega a ser emocionalmente inteligente con él

Ya desde pequeños los niños pueden desarrollar la inteligencia emocional, lo que repercute positivamente en su salud psicológica en el futuro. Gracias al juego, los niños aprenden habilidades mientras se divierten, algo esencial para su desarrollo en los primeros años de vida. El juego no solamente es beneficioso a nivel psicomotor, sino que puede ayudarles a comprender mejor sus emociones.

En este vídeo puedes conocer la importancia de la inteligencia emocional para tu hijo:

16. Enséñale a resolver problemas

Los padres no solamente actúan como modelos para sus hijos a la hora de enseñarles nuevas conductas, sino que son una pieza clave en su crecimiento porque les ayudan a desarrollar su capacidad cognitiva superior y su inteligencia.

La interacción social, especialmente de los padres, apoya el desarrollo del niños estableciendo una influencia por medio de de la Zona de Desarrollo Próximo, un término acuñado por Lev Vygotsky. Esta zona es la distancia entre el nivel de madurez alcanzado por el niño a través del proceso natural de desarrollo, y el nivel de desarrollo potencial que puede alcanzar cuando es guiado por las personas que son más capaces que él, por ejemplo, los padres.

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