Flujo en las primeras semanas del embarazo: ¿Cómo es el flujo vaginal los primeros días de embarazo?

Flujo en las primeras semanas del embarazo: ¿Cómo es el flujo vaginal los primeros días de embarazo?

¿Cómo es el flujo vaginal los primeros días de embarazo?

Está claro que cuando una mujer se queda embarazada, ocurren muchas variaciones en su cuerpo. Empieza a experimentar síntomas típicos como náuseas, vómitos, estreñimiento y fatiga, entre otros. También notará cambios en su flujo vaginal porque este se modifica durante la ovulación.

Mientras para muchas personas esto puede servir como señal para saber si se ha producido el embarazo, para otras no es suficiente como para indicar si una mujer está embarazada o no, puesto que durante los primeros días es complicado determinarlo. No obstante, observar los cambios puede servir como pequeña pista para sospechar y sobre todo para distinguir una posible gestación, de algunos problemas graves.

El flujo vaginal o moco cervical es una sustancia espesa que recubre la parte interior de la vagina con el fin de protegerla de infecciones.

Esta sustancia cambia según el momento en que se encuentre la mujer. Por ejemplo, cuando la mujer está en una etapa fértil, el moco se vuelve espeso para prevenir cualquier infección. Sin embargo, cuando está a punto de ovular, el flujo se vuelve más acuoso y gana en abundancia con un objetivo, que los espermatozoides pueden moverse más fácilmente y tengan más probabilidad de sobrevivir.

Normalmente, si tiene una mujer tiene un ciclo menstrual regular, le durará unos 28 días y la concepción se dará justo en la mitad de los mismos, cuando tiene mayor fertilidad. El óvulo se implantará en la pared del útero y la llamada hormona del embarazo (gonadotropina coriónica humana) empezará a ser segregada por la placenta y harán acto de presencia las primeras señales de embarazo. ¿En qué cambia el flujo vaginal tras esto?

¿Cómo es el moco cervical en el embarazo?

Los cambios hormonales hacen que el moco o flujo también sufra cambios y aparezca un tipo de secreción que se llama leucorrea. Se puede identificar porque es un fluido fino, blanco, lechoso y tiene un olor ligero. Aunque a veces se utilice directamente como sinónimo del flujo vaginal en el embarazo, también puede estar presente en mujeres no embarazadas.

Puede verse muy semejante al que aparece durante la ovulación, pero la diferencia está en que el volumen es mucho mayor. El flujo es mucho más abundante de lo normal y su textura es mucho más densa y gruesa. Esto se debe a que, en los primeros días de embarazo, hay un gran aumento de los niveles de estrógenos, lo que a su vez genera una mayor circulación y volumen sanguíneo en la zona vaginal.

Este moco es el que se encarga de formar un tapón mucoso para evitar la entrada de microorganismos o bacterias dañinas dentro del útero y así proteger al feto. Este tapón comienza a acumularse desde los primeros meses de embarazo hasta que al final consigue bloquear la abertura del cuello uterino.

En las etapas finales, el cuello empieza a dilatarse para prepararse para el parto, por lo que el tapón al final se rompe y se expulsa en pequeños trozos.

¿Puede haber otros cambios?

La realidad es que el flujo puede vivir más cambios durante la gestación. Otro de ellos es que se presente como una secreción de color rosado y marrón que a veces se confunde con la menstruación. Sin embargo, se trata de un flujo más ligero que se conoce como sangrado de implantación y que se da cuando el embrión se fija en el útero para empezar el desarrollo.

Por otra parte, si la secreción es de color verde o amarillento y además tiene un olor fuerte y está acompañada de picazón o rojez, podría ser una infección vaginal. Una de las más comunes es la candidiasis producida por hongos o incluso una enfermedad de transmisión sexual.

¿Cómo es el flujo vaginal los primeros días de embarazo?

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El flujo vaginal ofrece información vital sobre el estado de salud de las mujeres. El mismo sufre varios cambios que acompañan al ciclo reproductivo femenino.

Revisado y aprobado por la enfermera Leidy Mora Molina.

Escrito por Luis Rodolfo Rojas Gonzalez

Última actualización: 26 abril, 2022

Desde el inicio del embarazo, el cuerpo de la mujer experimenta una gran variedad de cambios que la preparan para el desarrollo y el crecimiento del feto. Estas modificaciones son resultado de la influencia hormonal y condicionan los signos típicos de esta etapa. Algunas se preguntan, ¿cómo es el flujo vaginal en los primeros días del embarazo? En esta oportunidad lo detallamos.

El flujo o moco vaginal es una sustancia pegajosa, viscosa, traslúcida u opaca que es producida por las células secretoras del cuello uterino, según estudios. En general, este experimenta varios cambios en su composición y propiedades físicas en las diferentes etapas del ciclo reproductivo de las mujeres.

En la mayoría de los casos, sus características revelan información vital sobre la salud femenina. En este sentido, es posible evidenciar pequeñas alteraciones que hacen sospechar de un posible embarazo. ¿Quieres saber más al respecto?

Composición y características del flujo vaginal normal

El flujo cérvico-vaginal es secretado por células especializadas ubicadas en las criptas del cérvix. Este es transportado desde el cuello uterino a la vagina a través de las células ciliadas y cumple un rol importante en la fecundación y la protección de los genitales internos femeninos.

El flujo normal es un hidrogel formado por una fase acuosa y una fase de gel. Así las cosas, investigaciones sugieren que está formado mayoritariamente por agua, con una proporción del 90 a 95 %. En esta fase se encuentran inmersos varios electrolitos, carbohidratos, proteínas, enzimas y anticuerpos.

Por otro lado, la fracción de gel, también llamada sólida o insoluble, está formada por diversas biomoléculas y glicoproteínas o mucinas. Estas otorgan la mayor parte de las características físicas al flujo vaginal durante el embarazo y la etapa fértil de la mujer. Dentro de las propiedades cualitativas del moco cervical encontramos las siguientes:

  • Aspecto: el flujo vaginal varía de limpio cristalino al opaco «sucio» según los niveles de estrógenos.
  • Elasticidad: por lo general, es elástico y mantiene su forma al distenderlo. Esta característica disminuye en la medida que se reduce la estimulación estrogénica.
  • Viscosidad: es viscoso durante la fase folicular y se hace más ligero durante la ovulación para facilitar la fecundación.

El flujo vaginal experimenta varios cambios a lo largo del ciclo menstrual y durante la gestación.

Cambios en el moco cervical antes de la gestación

El ciclo menstrual femenino dura de 28 a 31 días y varía de una mujer a otra. En este, el moco cervical experimenta cambios en sus propiedades físicas y su composición, influenciados por los niveles de los estrógenos y la progesterona.

Por lo general, al principio de la fase folicular —previo a la ovulación— el flujo vaginal es más pegajoso y opaco. Estudios sugieren que a partir del día 10 aumentan los niveles de estrógeno, por lo que el flujo vaginal se torna más ligero, claro y viscoso, similar a las claras de huevo. Esta forma también es llamada flujo fértil.

La ovulación ocurre el día 14. En este punto es posible estirar el líquido cervical más de 2 centímetros entre los dedos. El flujo debe ser ligero para no obstaculizar el ascenso de los espermatozoides y la fecundación. Entre los días 14 y 22, el cuerpo libera progesterona, por lo que el moco se torna turbio, para luego volverse cada vez más espeso.


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¿Cómo es el flujo vaginal en el embarazo?

Una vez ocurre la fecundación y la implantación del óvulo, el cuerpo comienza a liberar diferentes señales endocrinas que modifican el cuerpo de la mujer. Por tal motivo, en los primeros días del embarazo es posible evidenciar un flujo vaginal abundante, denso, opaco o blanquecino, por el aumento en la circulación sanguínea a la zona.

Más adelante, se tornará más espeso y pasará a formar un tapón mucoso a nivel del cuello uterino. El mismo se encargará de evitar el ascenso y la entrada de microorganismos y sustancias dañinas al útero que puedan comprometer la salud del feto en desarrollo.

El tapón mucoso se acumula de forma progresiva hasta ocluir totalmente la abertura del cérvix. Al final de la gestación, el cuello uterino se dilata y el tapón desaparece de forma paulatina para permitir la salida del bebé durante el parto.

Otros cambios en el moco cervical durante la gestación

Un cambio habitual en el flujo vaginal al principio del embarazo es la salida de líquido rosado claro o marrón que suele confundirse con la menstruación. En general, el mismo ocurre en una ocasión, es ligero y no se acompaña de mal olor u otros signos. Este fluido corresponde al sangrado por la implantación del óvulo fecundado en el útero.


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¿Cuándo buscar atención médica?

Como ves, el flujo vaginal forma parte del embarazo y la adaptación del cuerpo para el desarrollo del embrión. No obstante, existen signos de alarma que pueden indicar una posible afección médica, lo que requiere atención lo antes posible. Tal es el caso de las siguientes situaciones:

  • Flujo amarillo o verde.
  • Secreción blanca con grumos.
  • Fluido con olor intenso y desagradable.
  • Picazón y sarpullido en los genitales femeninos.
  • Ardor al orinar.
  • Molestias durante las relaciones sexuales.

Estos síntomas son característicos de procesos infecciosos a nivel genital, como la vaginosis bacteriana o la candidiasis. En este sentido, es necesario consultar con un especialista en ginecología para identificar la afección subyacente, o bien descartar problemas en el embarazo.

Cuando las alteraciones del flujo se dan de manera simultánea con otros síntomas, es importante consultar al ginecólogo.

Un fenómeno natural en la gestación

Los cambios en el flujo vaginal acompañan cada una de las etapas de la vida de la mujer y la gestación. Este pasa de ser ligero y fluido en la ovulación a formar un tapón grueso que protege al embrión durante el embarazo. Es común que sea espeso, opaco y viscoso en los primeros días de la gestación.

La presencia de este signo acompañado de náuseas, vómitos y cambios en el apetito son señales inminentes de una posible gestación. Ante la sospecha, no dudes en acudir con un médico especialista para qué aconseje y guie cada momento de esta nueva etapa.

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