Mi hijo es muy inquieto que hago: ¿Cómo tratar a los niños inquietos o movidos?

Mi hijo es muy inquieto que hago: ¿Cómo tratar a los niños inquietos o movidos?

Mi hijo es muy inquieto, ¿qué puedo hacer?

4 minutos

¿Es tu hijo casi incapaz de permanecer sentado y prestar atención por unos instantes? Te contamos las diferencias entre un niño enérgico y uno con un trastorno.

Escrito por Mónica Heras Berigüete

Última actualización: 22 noviembre, 2022

Algunas personas suelen decir que, cuando veas a un niño tranquilo, preocúpate. La actividad en los niños no solo es natural, sino también sana. Sin embargo, hoy en día se ha corrido como la pólvora una tendencia a etiquetar a los niños con un trastorno en cuanto se mueven un poco más de lo “normal”. De ahí que muchos padres se pregunten: “¿Mi hijo es muy inquieto?”.

No todo niño inquieto es hiperactivo

Si te has preguntado si tu hijo es demasiado inquieto, antes que nada conviene diferenciar entre lo que es un niño hiperactivo y uno simplemente activo, movido e incluso travieso.

Afortunadamente, hoy contamos con mucha información muy detallada y precisa acerca del trastorno de déficit de atención por hiperactividad (TDAH).

No obstante, con el aumento del diagnóstico que ha habido en los últimos años, la Organización Mundial de la Salud se ha tomado muy en serio la tarea de apuntar algunos comportamientos sobre los cuales se puede empezar a analizar si un niño podría padecer este trastorno:

  • Dificultad para prestar atención a tareas que no tienen una recompensa inmediata o que no aportan un alto nivel de estimulación.
  • Poca atención para atender a los detalles y para mantener un esfuerzo mental sostenido.
  • Se distraen con facilidad y no prestan atención cuando se les habla directamente.
  • Son olvidadizos y suelen perder las cosas.
  • Se les dificulta la planificación.

“La desatención puede no ser evidente cuando el individuo está enganchado en tareas que proveen estimulación intensa y frecuentes recompensas”
—OMS—

  • Tienen demasiada actividad motriz y muestran dificultad para permanecer quietos.
  • Son impulsivos, no piensan en las consecuencias de sus actos u opiniones.
  • Muestran dificultad para esperar su turno en conversaciones, juegos o en otras actividades.

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Mi hijo es muy inquieto y no sé qué hacer

Los niños tienen mucha energía y eso está bien. En ocasiones, lo que sucede es que no sabemos cómo canalizarla de forma adecuada. Lo único que necesitan son medios para desahogarse, comprensión y una buena marcación de límites.

Sin embargo, es cierto que hay niños que tienen un exceso de energía sin que esto llegue a ser hiperactividad. En estos casos, hay ciertas consideraciones a tomar en cuenta.

Mucha comunicación

Si tu hijo es muy inquieto, necesita saber más que cualquier niño lo que va a suceder. A todos los niños en general les causa cierta ansiedad no saber qué va a pasar; de ahí que sean tan beneficiosas para ellos las rutinas.

Un niño activo requiere que le vayas comunicando su día a día, que seas muy estricto con sus hábitos y que le repitas de forma amorosa todos los pasos a seguir.

Límites muy claros

Cuando un niño no tiene los límites claros, se siente perdido, sin contención. Eso le causa mucho nerviosismo e inseguridad. Las reglas deben ser firmes, pero comprensivas. No puedes cambiarlas constantemente o titubear a la hora de pedirle que las cumpla.

Tú eres su mayor apoyo

Necesitan tenerte cerca, poder confiar en ti y caminar hacia su autonomía al tiempo que comprueban que eso no va a suponer una pérdida de tu cariño. Es normal que a veces no te apetezca quedarte con ellos mientras se duermen, o que no encuentres el tiempo para acurrucarlos en tus brazos para calmarlos antes de perder tú también la calma, pero es muy necesario.

Un entorno a su medida

A los infantes les encanta sentirse útiles, que esa energía sirva para colaborar en las tareas domésticas en función de su edad. Adapta la cocina con un escalón para que puedan ayudarte a batir los huevos o a preparar su merienda. Asimismo, deja a su alcance sus juguetes y sus libros para que desarrollen su independencia.

Anticípate

Nadie mejor que tú conoce a tu hijo, así que estate atento a sus señales de alarma. Si sabes que con el azúcar se estimula demasiado, evita darle golosinas.

Por otro lado, si estás al tanto de que después de una fiesta está muy nervioso, llévatelo un poco antes de que se revolucione y, al llegar a casa, dale un baño con agua caliente y un masaje para apaciguar su ánimo.


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Las actividades que necesita

Tu hijo tiene que poder descargar ese extra que lleva dentro. Por lo tanto, llévalo al parque, déjalo correr, que trepe, que salte y que disfrute al aire libre todos los días posibles. En este sentido, un deporte puede ayudarlo muchísimo a canalizar mejor esa energía.

Más allá de esto, a los niños inquietos también les sienta muy bien sentarse unos minutos a hacer actividades que reclamen su atención y desarrollen su motricidad fina. Ejemplos de ello son los rompecabezas, la plastilina, los juegos de construcción, la pintura de dedos, etc.

Finalmente, es aconsejable que practiques algunas técnicas de relajación con ellos. Los niños suelen participar de buen agrado si les explicas bien de qué se trata; cuando empiecen a notar lo bien que se sienten al hacerlo, te lo pedirán ellos solos.

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Los niños y niñas inquietos, son muy nerviosos, no paran de moverse, tienen mucha energía y tienen que sacar esa energía en forma de acción. Cuando esto ocurre, la familia no para, el pequeño está constantemente en movimiento, juega, está en actividad constante, rompe cosas, y pone de los nervios a los adultos que le rodean. Esto hace que normalmente las situaciones acaben en conflicto.

Es normal que los pequeños muestren vitalidad y sean activos, no debemos preocuparnos demasiado por ello, pero al mismo tiempo es fundamental que desarrollen hábitos adecuados y sanos para emplear esa energía de forma productiva.

 


Los niños y niñas nerviosos, son muy activos, debemos entender que no es su intención molestar a los demás. Estos niños tienen mucha tensión, y necesitan canalizarla de alguna forma. La inquietud es su manera de descargar tensión. Es necesario para ellos sacar esa activación que llevan dentro.

Los niños y niñas están descubriendo el mundo, todo les llama la atención y despierta su curiosidad, todo es asombroso, las cosas nuevas les causan excitación.

También determinadas situaciones de tensión, como el miedo, la sorpresa e incluso la alegría le causaran tensión y esta tiende a salir fuera en forma de conducta inquieta. Es importante que aprendan a canalizar esa tensión y sacarla con otras manifestaciones de conducta más adecuadas y productivas.

Toda esa vitalidad puede ser buena y provechosa para ellos, pero la están empleando en acciones poco adecuadas, desaprovechando las posibilidades que les proporciona.

 

10 Claves para ayudarles a canalizar su energía


  1. Favorece el hábito de estar quietos y tranquilos un rato.

Busca actividades tranquilas y agradables e interesantes para el niño o niña, puede ser la lectura de un cuento, un juego de mesa, etc. Trata de habituarlo diariamente a realizar esta actividad durante un rato. Comienza por intervalos cortos de tiempo y a medida que adquiera el hábito, podemos ir subiendo los tiempos.

  1. Haz de ejemplo y No pierdas los nervios, entiende que no pueden evitarlo.

Se comprensivo con ellos y actúa como modelo. Cuando el pequeño está inquieto es habitual que las personas que le rodean se pongan nerviosas también y respondan con poca calma, debemos mantener la calma en todo momento. Los niños y niñas aprenden mucho de lo que ven.

  1. Ayúdale a que canalice su energía de forma positiva.

Busca alguna actividad con la que pueda descargar su tensión. Si pretendemos que el pequeño este en casa toda la tarde viendo la tele, no descargará esa tensión y se mostrará inquieto. Practica algún deporte con él, llévale a montar en bici, al parque, o cualquier deporte que le interese.

  1. Practica técnicas de relajación.

Es bueno emplear en determinados momentos en los que no se pueda descargar la tensión con otra actividad, técnicas de relajación. Le enseñamos de esta forma una conducta alternativa que le ayuda a relajarse y descargar los nervios.

  1. Ayúdale a relajarse con un clima tranquilo y relajado en casa.

Si el clima familiar es tenso, el pequeño vivirá en un ambiente de tensión y estará nervioso, al igual que él nos contagia los nervios a nosotros, las situaciones de tensión hacen que este nervioso.

  1. Refuerza al pequeño cuando este calmado.

Cuando el niño o niña este calmado, reforzaremos esta conducta prestándole atención, verbalizando lo contentos que estamos hoy que podemos hacer determinadas cosas, como trabajar, leer, etc.

  1. No le etiquetes como inquieto o malo por ello.

Entiende que no puede evitarlo, enséñale a canalizarlo de otra manera, pero no hagas que se sienta mal por algo que va en su forma de ser. Hazle saber que lo que te molesta es su comportamiento, y porque te molesta, no el pequeño en cuestión.

  1. No refuerces su conducta cuando esta está demasiado nervioso.

En muchas ocasiones cuando el niño o niña está nervioso le prestamos más atención, de esta manera estamos reforzando su comportamiento. Debemos intentar no prestarle mucha atención cuando este muy inquieto.

  1. Fomenta su atención con diferentes actividades tranquilas,  puzles, cuentos, juegos de mesa, busca las diferencias, etc.
  2. Anímale a que termine las actividades que realiza.

Los pequeños inquietos tienden a no parar y a cambiar de actividad constantemente. Es importante que le animemos a finalizar las actividades, como rutina de acción.

 

© 2018 Niños y niñas inquietos. 10 Claves para ayudarles a canalizar su energía por Celia Rodríguez Ruiz | Psicóloga y Pedagoga para la Escuela de padres del Portal educativo Educapeques

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