Parto de 37 semanas de embarazo: El bebé está listo para nacer en la semana 37

Parto de 37 semanas de embarazo: El bebé está listo para nacer en la semana 37

¿Vale la pena programar el parto antes de las 39 semanas?



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Edades y Etapas

Edades y Etapas

Permitir al bebé quedarse en el vientre hasta por lo menos por 39 semanas, si es posible, es lo más seguro tanto para el bebé como para la mamá.

Deje que el bebé decida la fecha del parto.

  • Puede evitar o reducir muchos riesgos para la salud de la madre y el bebé esperando hasta las 39 semanas de embarazo para dar a luz si no hay motivos médicos por los que deba hacerlo antes.

  • La investigación muestra que el feto atraviesa una importante fase de desarrollo pulmonar, hepático y cerebral entre la semana 37 y 39 del embarazo.

  • Su fecha probable de parto tiene un margen de error de 2 semanas, lo que significa que si tiene a su bebé antes de las 39 semanas podría ser un parto prematuro.

  • La investigación muestra que retrasar el parto hasta las 39 semanas de embarazo o más, si no hay un motivo médico para que el bebé nazca antes, no está asociado mayores índices de muerte fetal.

¿Por qué debo esperar por lo menos hasta las 39 semanas de embarazo para dar a luz?

  • Los bebés nacidos a las 39 semanas del embarazo o después tienen menos problemas de salud.

  • El cerebro, los pulmones y el hígado del bebé siguen atravesando una importante fase de desarrollo hasta la semana 39.

¿Cuáles son los riesgos para mi bebé y para mí si doy a luz sin un motivo médico antes de las 39 semanas de embarazo?

Riesgos para el bebé: 

  • Puede que deba permanecer en la unidad de cuidados intensivos de neonatología.

  • Complicaciones de nacimiento como problemas respiratorios y parálisis cerebral.

  • Discapacidades del desarrollo, como el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH).

  • Un 63 % más de probabilidades de morir dentro del primer año de vida en comparación con los bebés nacidos entre las 39 y 41 semanas.

Riesgos para la madre: 

  • Depresión posparto.

  • Contracciones más fuertes y más frecuentes.

  • La cesárea y sus consecuencias, entre las que se incluyen riesgo de infección, tiempo de recuperación prolongado y la posibilidad de cesáreas en futuros embarazos.

¿Qué preguntas debo hacer a mi proveedor de atención médica?

  • ¿Hay algún motivo médico por el que sea necesario inducir mi parto antes de las 39 semanas?

  • ¿Cuáles son las posibles complicaciones para mi bebé en caso de un parto programado?

  • ¿Cuáles son las posibles complicaciones para mi propia salud?

  • ¿Cómo saben cuándo mi cuerpo está listo para el trabajo de parto?

Información adicional:

  • El cuidado de un bebé prematuro: lo que los padres deben saber

  • La depresión durante y después del embarazo: usted no está sola

  • Depresión y ansiedad durante el embarazo y después del parto: preguntas frecuentes


The information contained on this Web site should not be used as a substitute for the medical care and advice of your pediatrician. There may be variations in treatment that your pediatrician may recommend based on individual facts and circumstances.

37 semanas de embarazo

El embarazo semana a semana ha entrado en su recta final. De la semana 37 de embarazo a la semana 40 de gestación, el parto se considera a término, de manera que si te pusieras de parto y tu bebé decidiera nacer a partir de la semana 37 de gestación ya no estaría considerado un bebé prematuro. Esto significa que el bebé está totalmente formado y preparado para sobrevivir en el exterior del vientre materno sin necesidad de incubadora. No obstante, estas últimas semanas de embarazo son importantes para culminar el crecimiento y desarrollo del bebé.

Durante la semana 37 de embarazo, es posible que aparezca por primera vez un pequeño manchado o hebras de sangre en la braguita, que se denomina ‘sangrado cervical’. No debes alarmarte, ya que se produce cuando el cuello del útero empieza a dilatarse debido al inicio de las contracciones.

En general, aparece después de una exploración táctil por parte del ginecólogo o la matrona y el manchado suele ser escaso. En el caso de que el sangrado sea abundante, similar o mayor a una regla, acude inmediatemente a Urgencias. 

En esta etapa, debido también al inicio de la dilatación cervical, puede producirse la expulsión del tapón mucoso, que es una secreción mucosa transparente que suele ir acompañada de pequeñas hebras de sangre. El hecho de expulsar el tapón mucoso no indica que se vaya a desencadenar el parto inmediatamente. Puede todavía tardar varios días.

La fatiga producida por la compresión de los pulmones debido al espacio que ocupa el útero, unida al cansancio propio de esta etapa van a incrementar la necesidad de descansar. Conviene hacerlo a ratos a lo largo del día, ya que en las últimas semanas cuesta acomodar una postura para conciliar el sueño nocturno, que además suele interrumpirse varias veces para visitar el baño.

En la semana 37 de embarazo el bebé pesa 2,900 gramos y mide 47 cm. La cabeza del bebé puede estar ya encajada en el canal del parto entre los huesos de la pelvis. Cuando la “presentación cefálica” aún no se ha producido en esta semana, según se puede observar por ecografía, a no ser que el bebé se de la vuelta en los próximos días, es posible que tenga que practicarse una cesárea. Tan sólo un 3 por ciento de los bebés introducen las nalgas o los pies en el canal del parto, en lugar de la cabeza. La “presentación podálica” (de pie) o la ‘presentación de nalgas’ son, generalmente, motivo de cesárea, ya que a estas alturas de la gestación es muy difícil que el feto colocado de nalgas se de la vuelta, por falta de espacio.

Los órganos y sistemas de tu bebé están preparados para desarrollar sus funciones de manera independiente. El lanugo (fina capa de vello que recubre su piel) desaparece casi por completo. El vérmix caseoso, una capa de grasa con función protectora sobre la piel, se va reabsorbiendo, quedando sólo en los pliegues de brazos y piernas. El bebé responde a la luz, pues es capaz de girar su cabeza hacia el resplandor. 

Conocerás el resultado del cultivo recto vaginal, que te indicará si eres portadora o no del germen Streptococo Agalactiae, que forma parte de la flora vaginal de muchas mujeres sin causarles ningún tipo de síntoma ni signo (picor, escozor o aumento de flujo). Pero si el bebé entra en contacto con el Streptococo Agalactiae al atravesar el canal del parto podría padecer una sepsis (infección generalizada) o una meningitis. Recuerda que si te pones de parto debes acudir a la maternidad con tu historia clínica del embarazo para que el personal que te atienda disponga de todos los datos de tu gestación.

Si tienes contracciones te realizarán una exploración cervical para ver las características del cérvix uterino y su grado de dilatación. Esta exploración también le sirve al ginecólogo para hacer un examen pélvico y evaluar las características del canal del parto.

Uno de los signos más comunes es el descenso de la altura uterina, debido al  encajamiento del bebé en la pelvis materna la barriga de la embarazada parece que ha descendido. En consecuencia es posible que las digestiones sean menos pesadas y el ardor de estómago disminuya y que sientas la necesidad de orinar con mayor frecuencia debido a la presión que ejerce la cabeza del bebé sobre la vejiga.

Seguir una dieta equilibrada es la máxima que has seguido durante todo tu embarazo semana a semana. Esto significa incluir en el menú gran cantidad de frutas y verduras, hidratos de carbono, fibra, proteínas y mucho líquido. Sin embargo, con la necesidad de comer entre horas esto no siempre resulta sencillo, sobre todo, cuando aparecen los antojos.

No obstante, varias investigaciones han demostrado que picar entre horas, o incluso hacer 4 o 5 pequeñas comidas al día, es más beneficioso que las 2 o 3 comidas habituales. Los aperitivos sanos y los tentempiés saludables son lo más indicado para el embarazo, que garantizan la obtención de esa energía extra que el cuerpo necesita en las últimas semanas del embarazo, justo antes del parto.

Pueden disminuir los movimientos del bebé, ya que dispone de menos espacio. Estás en la recta final del embarazo y pronto tendrás a tu hijo entre tus brazos. Notarás que las mamas se preparan para la lactancia aumentando su volumen, al tiempo que los pezones y las areolas se han oscurecido y están más sensibles, y se incrementa su sensibilidad.

A partir de la semana 37 de embarazo es importante que estés atenta a una serie de signos y síntomas llamados pródromos de parto que se caracterizan por:

Un descenso del abdomen debido a que la cabecita del bebé se encaja en la pelvis.

– La aparición de contracciones espaciadas, no regulares y poco dolorosas que normalmente ceden con el reposo. Su función es ablandar el cuello del útero.

– El reblandecimiento del cuello uterino que favorece la expulsión del tapón mucoso.  

– Es una sustancia gelatinosa, de color marrón o sanguinolento que evita el paso de agentes infecciosos al interior del útero.

– La pérdida del tapón mucoso no supone la llegada inminente del parto.

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