Que hacer con los niños berrinchudos: Niños berrinchudos — 7 puntos para tranquilizar las rabietas de tu hijo

Que hacer con los niños berrinchudos: Niños berrinchudos — 7 puntos para tranquilizar las rabietas de tu hijo

Niños berrinchudos — 7 puntos para tranquilizar las rabietas de tu hijo

¿Tu hijo tiene rabietas? ¡Es una gran noticia! Pues sí, además de ser normales, los berrinches infantiles forman parte del desarrollo habitual de su personalidad. El papel de los padres es aprender algunos puntos para tranquilizar a los niños berrinchudos y enseñarles a gestionar toda esa explosión emocional que sienten cuando se enojan o tienen frustración.

Primero quiero invitarte a que te imagines este escenario: tú y tu nene de solo dos años caminan felices en una tienda. Todo parece marchar perfecto: él está sentado en el carrito de las compras, te sonríe y parlotea en su lenguaje todo lo que va observando. De repente, llegan al pasillo de los dulces.

Tu hijo ve un delicioso chocolate en uno de los estantes de la tienda y con su vocecita te ruega: ‘Mami, ¿me lo compras?’. Pero tú sabes que no, no hay que comprarlo porque se le quitará el hambre y ya no comerá a la hora del almuerzo o porque no te alcanza (por la razón que tú desees). Entonces, le dices con cariño: ‘No mi amor, ahora mami no te comprará eso‘.

¡Y ahí acaba el romance! Tu hijo comienza a llorar, a gritar, implorar, exigir… Y tú a calmarlo, convencerlo, enojarte, callarlo, voltear a ver a la gente… Y ahora es un caos. Tú sientes vergüenza por el griterío que tu hijo está formando, la gente de la tienda no para de mirarte…

¿Qué pasó? ¿Por qué tu hijo tiene estos cambios de humor? ¡Si hace un momento estaba muy alegre paseando junto a ti por la tienda! ¿Por qué se ha convertido en uno de esos niños berrinchudos? ¿Y tú que puedes hacer?

Los berrinches o rabietas inician aproximadamente entre el año y medio y los tres años, un momento en el que los niños atraviesan por una etapa del desarrollo con grandes cambios y desafíos. En este momento, inicia su autonomía, además de su uso de lenguaje. Ahora los niños se dan cuenta en toda su dimensión de que son seres individuales y que están listos para probar todas las habilidades que han adquirido desde el día de su nacimiento y hasta ese momento.

Los berrinches, aunque no lo creas, tienen un lado positivo ya que son una muestra de que tu hijo o hija ha crecido, que ha iniciado el camino a forjar su identidad y que busca formas para comunicar sus deseos. Dado que aún no sabe expresarlos con palabras, porque todavía no domina el lenguaje, se siente frustrado y, como consecuencia, estalla es rabieta. Por tanto, la pataleta no es más que la forma en la que intenta expresar cómo se siente, lo que le gusta y lo que no, lo que quiere hacer…

Aquí es donde entras tú; ha llegado tu momento de actuar y de acompañarle en su berrinche. Y la mejor forma de ayudarle es enseñándole a expresar sus emociones de forma regulada. No es fácil esta etapa, ya que te puedes sentir frustrado por estos embates de tu pequeño. Pero es importante que te pares un momento para reflexionar y busques la mejor forma para acompañar a tu niño cuando esté berrinchudo.

Vamos a responder una de las principales dudas que los padres tienen sobre los niños berrinchudos: ¿cómo podemos ayudarles en un momento de enojo y rabieta?, ¿cómo tranquilizarles? A continuación te ofrecemos una pequeña guía con algunos puntos a tener en cuenta en caso de pataleta.

1. Primero, cálmate tú
El primer paso empieza en ti, papá o mamá. Detecta qué sientes cuando tu hijo pierde el control: ¿estás ¿enojado?, ¿frustrado?, ¿quieres salir corriendo? Solo si te entiendes (eres capaz de revisar en tu interior cuáles son tus emociones cuando tu niño está berrinchudo) y te tranquilizas, podrás enseñar a tu hijo con tu ejemplo.

Si es necesario aléjate un rato (siempre asegurándote de que no haya ningún peligro para tu hijo), solo hasta que estés listo vuelve a acercarte a tu hijo.

2. Tú eres el adulto
Sí, no es fácil responder de forma a empática a un niño que está gritando y llorando (y cuya razón para hacerlo a veces no la compartes ni la entiendes). Te puedes sentir enfurecido, enojado, frustrado… Pero recuerda, tú eres el adulto. Si no te acuerdas de esto, responderás ante el berrinche infantil igualmente de forma violenta y eso definitivamente no ayuda a calmar las cosas, sino a empeorarlas.

3. Detecta qué es lo que afecta a tu hijo
¿Qué es lo que suele hacer estallar las rabietas de tus hijos? ¿Suele estar más berrinchudo cuando hay muchas personas a su alrededor?, ¿cuándo hay mucho ruido?, ¿al sentir que papá o mamá están estresados?, ¿quizá ha habido algún cambio en su vida que le lleve a estar más irascible?… Párate un momento y trata de detectar qué puede estar afectando a tu hijo y que le hace más proclive a tener rabietas.

Esto puede ser la guía para entender por qué tu hijo está actuando de esta manera, porque solo así podrás entenderlo, tener empatía por cómo se siente y ayudarlo a que pueda calmarse. Además que te permitirá anticipar, por ejemplo, si el lugar a donde van esta lleno de personas, será mejor que piensen si lo llevan a otra hora.

4. Pon palabras a su conducta berrinchuda
‘Sé que estás enojado porque quieres un chocolate, ahora no te lo compraré, pero qué te parece si cuando lleguemos a la casa jugamos a algo que te gusta’. Es importante que tratemos de poner palabras a su conducta pues, de esta forma, estaremos validando su emoción y, poco a poco, le estaremos enseñando a reconocer y nombrar sus emociones.

Debemos tener en cuenta, sin embargo, que en un momento de berrinche, es posible que el niño no quiera ni pueda escucharnos. Por ello, deberemos esperar a que esté calmado para hablar, después, de cómo se ha sentido, qué emociones han predominado en él, etc.

5. Lenguaje a usar
En un momento de berrinche infantil, no es necesario gritar, perder el control, ni amenazar y menos pegar (¿cómo podemos enseñar a un niño a no ser agresivo ante sus emociones si nosotros le pegamos cuando nos enojamos con él?). Nada de esto ayudará a ambos a que tu hijo aprenda a regular sus afectos. Por ello, es importante tener en cuenta que el lenguaje que debemos usar siempre debe ser empático, respetuoso y, sobre todo, muy cariñoso.

6. Necesita tu coherencia y tu firmeza
Para que tu hijo comprenda que estar berrinchudo no es la manera adecuada para gestionar nuestra frustración o enojo, debemos ser coherentes. Es decir, siempre reaccionar de la misma forma y ante las mismas cosas.

7. Elige tus batallas
No vale la pena pasarnos todo el día luchando contra los niños. Es mejor elegir qué situaciones vale la pena enfrentar y escoger otras circunstancias en las que podemos ceder a lo que nuestro hijo nos pide. Esto es algo que deben de elegir, porque la idea es construir una relación de confianza y no de control, que al final es lo que afecta el vínculo y la conducta de los niños.

Esta etapa de los berrinches es una gran oportunidad para enseñar a tu hijo a regular sus emociones. Pero, para conseguirlo, te necesita a ti. Si le enseñas con tu ejemplo, con paciencia y empatía, juntos podrán atravesar esta etapa de rabietas para continuar creciendo en una relación amorosa y de confianza.

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