Ventajas de un embarazo a temprana edad: Embarazos a temprana edad: ventajas y desventajas

Ventajas de un embarazo a temprana edad: Embarazos a temprana edad: ventajas y desventajas

Embarazos a temprana edad: ventajas y desventajas

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El embarazo a temprana edad o embarazo adolescente es considerado un problema de salud pública. Repasamos sus ventajas y desventajas, así como reflexiones al respecto.

Escrito y verificado por el psicólogo Bernardo Peña.

Última actualización: 09 agosto, 2022

Algunas adolescentes se sienten preparadas para ser madres, planean y desean embarazos a temprana edad. No obstante, en la mayoría de los casos este tipo de embarazo es producto de las circunstancias, lo que lo hace un evento inesperado.

En este artículo compartimos las ventajas y desventajas de los embarazos a temprana edad con base en lo que saben los científicos.

La maternidad… ¿Cuándo?

La maternidad es uno de los acontecimientos más importantes en la vida de una mujer. Sin embargo, este proceso conlleva múltiples cuidados, responsabilidades y obligaciones.

Por esa razón, muchas mujeres planean cuidadosamente la mejor etapa para la llegada de un hijo a su vida. La razón: darles las mejores atenciones a su alcance. Sin embargo, no siempre sucede así.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) al menos 10 millones de embarazos no deseados ocurren cada año en adolescentes de 15 a 19 años en los países en desarrollo. De hecho, en algunos países los matrimonios muy jóvenes forman parte de la cultura y no son mal vistos.

¿Qué son los embarazos a temprana edad?

El embarazo a temprana edad o embarazo adolescente es aquel que ocurre en niñas menores de 19 años. Debido al creciente aumento de dicha condición, el embarazo adolescente se considera un problema de salud pública.

Existen numerosos factores y causas que favorecen esta condición, tal y como afirma este estudio realizado por el Complejo Hospitalario de Jaén. Por ejemplo:

  • Falta de educación y conciencia sexual.
  • Presión de la pareja o del grupo social.
  • Alcohol y drogas.
  • Matrimonios infantiles.
  • Pobreza.

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Desventajas y consecuencias para la salud

Las complicaciones y mortalidad en mujeres embarazadas son mucho mayores en las madres jóvenes. De hecho, también aumenta el riesgo para los bebés recién nacidos. Un estudio realizado en Canadá demostró que las madres adolescentes son más propensas a sufrir depresión durante el embarazo, a consumir sustancias nocivas para el bebé y a tener bebés con un puntaje APGAR bajo.

La prueba APGAR es un examen rápido que hacen los médicos inmediatamente después del nacimiento. Entre otras cosas valora el esfuerzo respiratorio, la frecuencia cardíaca, el tono muscular, los reflejos y el tono de la piel. Normalmente, se realiza durante el minuto 1 y el minuto 5 después del parto. Repasamos algunas complicaciones del embarazo prematuro.

Riesgos para la salud materna

Un embarazo temprano tiene implicaciones sociales y psicológicas. No obstante, en cuanto a riesgos, el factor físico es el más crítico. Esto se debe a que el cuerpo de las madres adolescentes aún no se ha desarrollado del todo. De hecho, está en proceso de formación.

Por esa razón, el embarazo a temprana edad conlleva mayor riesgo, según asegura este estudio realizado por la Universidad de Camagüey. Por ejemplo, se estima que un gran porcentaje de las adolescentes embarazadas presenta bajo peso durante el período de gestación. Esto repercute en el hecho de que los bebés también presenten este problema.

Un trabajo publicado en International Journal of Environmental Research and Public Health en 2021 encontró que complicaciones como hiperémesis, lumbalgia, anemia, diabetes mellitus gestacional, amenaza de parto prematuro y ruptura prematura de membranas son frecuentes en el embarazo adolescente.

Riegos para la salud del bebé

La evidencia indica que el embarazo temprano se relaciona con un bajo peso al nacer y parto prematuro. Ambas variables pueden influir en otros resultados infantiles, como lo son la mortalidad neonatal. Los expertos también lo han asociado con restricción del crecimiento fetal y desproporción cefalopélvica.

La probabilidad de tener hijos con malformaciones congénitas son más altas en los embarazos a temprana edad. Por ejemplo, y siguiendo a los científicos, el embarazo adolescente se relaciona con un mayor riesgo de espina bífida, meningocele, hidrocefalia, microcefalia, onfalocele, gastrosquisis, labio hendido, paladar hendido, polidactilia, sindactilia y adactilia.

Deserción escolar e implicaciones económicas

Los embarazos a temprana edad inciden en la deserción escolar. De hecho, y como advierten los especialistas, el embarazo en las adolescente es tanto una causa como una consecuencia de la deserción estudiantil. El tiempo disponible, las responsabilidades asociadas y las complicaciones en la madre y en el bebé median en el abandono de las metas educativas.

Por otra parte, debido a la escasa formación académica, es menos probable que puedan conseguir empleo. Por lo tanto, habrá repercusiones negativas, tanto económicas como sociales, para ella y su bebé. No es infrecuente que los padres rechacen el apoyo económico y emocional al descubrir el embarazo, lo que complica aún estas consecuencias.

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Sobreexigencia en una etapa aún de crecimiento

Tanto el padre como la madre adolescentes comienzan a temprana edad el desempeño de responsabilidades adultas. Entre ellas figuran la crianza de sus hijos y obligaciones económicas. Por ello, ambos se verán obligados a renunciar a la vida que les tocaría experimentar de acuerdo a su edad.

Muchas veces actuarán de forma inmadura y cometerán muchos errores con respecto a la crianza de sus hijos. De hecho, en algunas ocasiones los padres adolescentes se verán rebasados por tales labores y necesitarán el apoyo de sus padres.

¿Tiene ventajas el embarazo a temprana edad?

Los embarazos a temprana edad conllevan riesgos. Sin embargo, una vez superado el periodo crítico, las alegrías que los pequeños traen a sus padres contrarrestan las experiencias negativas que la maternidad precoz pudo implicar.

Mayor empatía y confianza

Puesto que el carácter de una madre adolescente aún no está conformado del todo, podrá ser más flexible y comprensiva con su pequeño. Además, la distancia entre el cambio generacional suyo y el de su hijo es escasa.

Por lo tanto, tendrán más temas e ideas en común. Asimismo, su relación será más estrecha y podrán conversar de temas delicados con mayor confianza.

En definitiva, no habrá tanta brecha generacional, el hijo o hija se podrá identificar en mayor medida con su madre y, además, su madre podrá comprender mejor las circunstancias de los niños.

Más energía y vitalidad

En segundo lugar, una joven de 19 años o menos tiene más energía que una mujer de 35 años. Aunque la resistencia y la energía no lo es todo en el tema de la maternidad, sí marcan una diferencia. A edades tempranas los niños exigen mucho tiempo y energía.

Por tanto, los jóvenes padres tendrán la capacidad para realizar actividades físicas con ellos sin suponer un gran desgaste. Es una condición que los padres pueden aprovechar y disfrutar.

Además, se recuperarán mucho mejor de las noches en vela, podrán jugar más con sus hijos, podrán estimular mucho más su aprendizaje al aire libre. Por su parte, la gran cantidad de energía le permitirá a la madre aumentar su actividad física de forma oportuna, por lo que recuperará la figura previa al embarazo con mayor facilidad.

Mayor fertilidad

A mayor edad, es más difícil para una mujer embarazarse. De hecho, es el factor más categórico vinculado a la fertilidad.  El nivel más alto de fertilidad en la mujer suele ser entre los 23 y 31 años. A partir de los 31 años, el grado de fecundidad va en descenso. Así lo afirma esta investigación realizada por el Instituto Mexicano del Seguro Social.

Por ello, hay mujeres que optan por ahorrarse la presión del reloj biológico y eligen ser madres a temprana edad. Pero, como ya se ha mencionado, los embarazos a temprana edad se asocian con mayores riesgos que beneficios.

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Adiós al síndrome del nido vacío

El síndrome del nido vacío es el conjunto síntomas físicos y emocionales que experimentan los padres cuando sus hijos se independizan. Aunque todos los padres pueden desarrollar esta condición, aquellos que no dependen de sus hijos para ser felices tienen menos probabilidades de padecerlo.

En definitiva, los padres jóvenes tendrán más energía y mejor estado físico y mental para alcanzar nuevas metas. Empezará para ellos una nueva etapa.

Conclusiones

Al margen de los posibles beneficios subjetivos de los embarazos a temprana edad, lo cierto es que las complicaciones de por medio superan con creces a las ventajas. Afrontar un embarazo durante la segunda década de vida es lo mejor si se considera la salud de la madre, del bebé y los factores económicos, sociales y educativos que inciden en la crianza del pequeño.

Bien es cierto que la mayoría de los embarazos en esta etapa no se planifican. Las campañas de concienciación, las orientaciones de los padres, los programas educativos y los planes del Estado deben alinearse para evitar un embarazo a temprana edad. Después de todo, la gestación tiene múltiples implicaciones sociales, y no es en absoluto un proceso aislado sin repercusiones en el colectivo.

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Como cada año, el día 20 de noviembre se celebra el Día Universal del Niño, un día que sirve para recordar a la población los derechos mínimos que todo niño debe tener (salud, educación y protección), sea cual sea su lugar de nacimiento.

Los niños son el colectivo más vulnerable y, por lo tanto, los que más expuestos están a todo tipo de adversidades. Es por ello que desde el momento en que planeamos ser madres debemos hacer especial hincapié en la importancia de sus cuidados.

Afrontar la maternidad y el deseo por tener un bebé siendo joven permite que, tanto el bebé como nosotras mismas, disfrutemos de una serie de ventajas que se verán reflejadas desde su nacimiento.

¿Por qué ser mamá joven?

Si apuestas por ser madre joven, más allá de estar aprovechando nuestra etapa más fértil, conseguiremos una serie de ventajas que nos permitirán compartirlas con nuestro hijo. Entre ellas se encuentran:

Menos riesgos durante el embarazo

La edad ideal para que seamos madres se sitúa entre los 20 y 25 años. Durante estos años, además de ser más fértiles, las probabilidades de riesgos y contratiempos asociados al embarazo disminuyen.

Más energía y mejor adaptación a los cambios

Ser madre joven nos permite adaptarnos a los cambios de hábitos generados por nuestro bebé, pero hacerlos de la manera más enérgica. Y es que, aunque el ritmo de vida sea más ajetreado y no podamos dormir lo suficiente, ser mamá joven nos ayuda a adaptarnos más rápido a este nuevo contexto.

Mayor facilidad para recuperar la figura

Con el paso de los años, nuestra piel se volverá menos flexible y su capacidad para volver al mismo sitio de antes será menor. Es por ello que la aparición de estrías podría ser algo habitual, a la vez que las cicatrices se cerrarán más lentamente.

Ser madre joven nos permitirá recuperarnos a una mayor velocidad y recuperar nuestra forma previa al embarazo.

Joven durante su crecimiento

Convertirse en madre joven implica que durante la etapa de crecimiento de nuestros hijos seguiremos siendo jóvenes. Todo ello nos permitirá no solo disfrutar más de ellos, sino que cuando ya hayan crecido todavía seguiremos siendo jóvenes para realizar todo tipo de actividades.

Ayudar a otras madres y niños es posible

Uno de los aspectos que es motivo de celebración en este Día Universal del Niño son los avances conseguidos. Avances a los que podríamos relacionar el ámbito de la fertilidad y la reproducción asistida.

Son muchas las mujeres a las que le gustaría poder compartir su vida con niños, pero no tienen la posibilidad de concebir. En estos casos, como mujeres fértiles tenemos la solución perfecta: la donación de óvulos.

La donación de óvulos es un acto totalmente altruista que permite a mujeres con problemas reproductivos vivir un embarazo. Algo realmente impensable décadas atrás.

El hecho de haber sido madre joven nos abre otra puerta en este aspecto. Y es que, más allá de no tener aparentes problemas reproductivos, podemos ayudar a otras mujeres a dar vida donando nuestros óvulos; convirtiéndonos en donantes de óvulos.

Tener hijos no nos impide poder donar óvulos. Es más, al ser madres jóvenes,  la calidad de los óvulos es, aparentemente, mejor. Y es que nos encontramos en una de las etapas más fértiles de nuestra vida.

Independientemente de ser o no madres, la donación de óvulos va a permitirnos ayudar tanto a futuras madres y niños a llevar una vida de felicidad plena.

¿Quieres donar óvulos y ayudar a otros? En Equipo Juana Crespo contamos con el mejor equipo para llevar a cabo el proceso de la manera más eficiente. Ponte en contacto con nosotros y ayuda a otras personas a conseguir su deseo de ser madre y disfrutar de los niños.

2018-11-20T08:59:15+01:00

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