Piercing pezon lactancia: Piercing and breastfeeding. Are they compatible?

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Piercing and breastfeeding. Are they compatible?

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Last update Aug. 30, 2022

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Cómo afecta llevar un piercing en el pezón a la hora de dar lactancia materna

Los piercings llevan unos años formando parte de las muchas alternativas que existen para decorar nuestro cuerpo y, como bien sabéis, se pueden poner en prácticamente cualquier zona de nuestro cuerpo.

Hay mujeres, o chicas, pues suele hacerse en la adolescencia, que se ponen piercings en el pezón (o en ambos pezones) sin saber muy bien hasta qué punto puede luego afectar a la hora de amamantar a un bebé, básicamente porque a esas edades hablar de bebés queda tan lejano que impera aquello de «entonces ya me preocuparé de ello».

Es difícil saber a ciencia cierta cómo puede afectar llevar un piercing en el pezón a la hora de alimentar con lactancia materna a un bebé, pues cada caso es único, pero por si llevas un piercing (o por si estabas pensando en hacerte uno) vamos a tratar de explicarlo.

Riesgo de queloide

Lo primero que hay que tener en cuenta a la hora de hablar de piercings es que cuando uno se perfora una zona del cuerpo está haciéndose una herida que luego tiene que cicatrizar. Algunas personas cicatrizan sin demasiados problemas, pero hay otras que tienen predisposición a formar queloide, que es como un exceso de crecimiento de la piel a cicatrizar, formándose cicatrices más abultadas de lo normal. Si esto sucediera en un pezón podrían obstruirse o incluso deformarse los conductos lactíferos del pecho, imposibilitando en el futuro el paso normal de la leche hasta el exterior.

Como con la lactancia los pechos aumentan de tamaño la obstrucción que produce la cicatriz podría agravarse a riesgo de producirse una mastitis, al haber acúmulo de leche que no puede salir como debiera.

Riesgo de salida de leche por el orificio del piercing

Podría suceder también, al lactar a un bebé, que saliera leche por los orificios del piercing. Esto puede suceder si el piercing aún no ha cicatrizado del todo. La cicatrización de la piel de un piercing puede llegar a durar hasta 18 meses, aunque hay mujeres en que puede tardar hasta 3 años.

Riesgo de disminución de la producción

En algunas mujeres con piercing en el pezón se ha observado una disminución de la producción de leche, que se asocia a un menor flujo sanguíneo. Como la producción de leche depende del flujo de sangre en el pecho, a menos sangre, menos leche.

Sin embargo, otras hipótesis asocian esa producción disminuida con la perforación de algunas terminaciones nerviosas del pezón. Como la cantidad de leche que produce una mujer va ligada a la succión del bebé, es necesario que el pezón esté preparado para notar el estímulo de succión del bebé y, al cortarse muchas terminaciones nerviosas, muchas mujeres pierden sensibilidad en el pezón y el estímulo no se transmite del mismo modo.

No digo que el ejemplo que os doy ahora sea extensible a todas las mujeres, ni mucho menos, pero en un congreso de lactancia materna al que acudí hace algo más de un año nos mostraron el ejemplo de una mujer que llevaba un piercing en un pezón y que amamantaba, cuyo flujo de leche materna en el pecho perforado era cercano a un 5-10% del flujo del otro pecho (vamos, que apenas producía leche con ese pecho).

Riesgo de no amamantamiento para evitar la retirada del piercing

A la hora de dar el pecho a un bebé se recomienda retirar el piercing del pezón y colocarlo de nuevo tras el amamantamiento, acción que puede provocar dificultad y dolor y que, toma tras toma y día tras día puede llegar a hacer que la madre elija entre retirar el piercing mientras amamanta o dejar de amamantar. Las que optan por retirar el piercing temporalmente corren el riesgo de darse cuenta, al llegar el momento del destete, que ha pasado el tiempo necesario para que el piercing se cerrara, así que es algo que debe también tenerse en cuenta a la hora de decidir.

Cada caso es particular

Como veis, he hablado de riesgos, sin explicar porcentajes ni probabilidades. Lo he hecho así porque hay muy pocos estudios que hablen de esto y porque los pocos que hay estudian a muy pocas mujeres. Es simplemente un resumen de lo que podría pasar si una mujer se hace un piercing en un pezón, pero que podría también no pasar.

Digamos que, a la hora de dar el pecho, cada madre debería valorar hasta qué punto puede amamantar o no, realizándose, quizás, una ecografía del pecho o algún tipo de prueba que pueda vislumbrar la cantidad de conductos obstruidos, el flujo sanguíneo, presentación de tumoraciones, cómo está la cicatriz, etc., o viendo una vez se tiene al bebé cómo evoluciona la lactancia y actuando entonces en consecuencia.

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