Escalofríos, dolor de cuerpo, fatiga, escurrimiento o congestión nasal, tos, garganta irritada y posiblemente, dolor de cabeza y náuseas o vómitos. Todos los anteriores son síntomas de la influenza (también conocida como “gripe”). Durante la temporada de influenza 2018-2019 los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés), estimaron que hubo entre 37.4 y 42.9 millones de casos de influenza en los Estados Unidos.
Este año, tú puedes prevenirte de ser parte de las estadísticas recibiendo la vacuna contra la influenza. Según los CDC, durante la temporada de influenza 2017-2018, la vacunación contra la influenza previno aproximadamente 7 millones de casos de influenza, 109,000 hospitalizaciones por influenza y 8,000 muertes a consecuencia de la influenza. Aunque la efectividad de la vacuna varía año con año, los estudios han demostrado que la vacuna puede reducir el riesgo de la influenza en un 40 a un 60%.
Según la doctora Gina Montion (en inglés), una pediatra de Banner Health, las siguientes prácticas básicas también pueden ayudar a prevenir un contagio de influenza:
Incluso después de tomar todas estas precauciones, podrías ser de las personas desafortunadas que contraigan la influenza durante esta temporada. La doctora Montion ofreció las siguientes sugerencias como remedios caseros contra la influenza (archivo PDF en inglés) para que te ayuden a sentirte mejor:
Según la doctora Montion, para una persona promedio, la mejor manera de superar un cuadro de influenza es quedándose en casa y guardando reposo. Sin embargo, si desarrollas dolor de pecho al respirar u otras dificultades respiratorias, debes recibir una evaluación médica.
Quienes se encuentran en los grupos de alto riesgo – los bebés, los niños, los adultos mayores o aquellas personas que padezcan de enfermedades crónicas o trastornos de los pulmones – deberán recibir una evaluación médica dentro de los dos primeros días de lo que podría ser un cuadro de influenza. Hay medicamentos antivirales contra la influenza, como el Tamiflu®, que posiblemente ayuden a prevenir complicaciones más severas si se inician de inmediato.
Puedes programar una cita con un médico de Banner si sospechas que podrías tener influenza o estás presentando síntomas graves.
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Los medicamentos contra la gripe y el resfriado que se venden sin receta médica podrían ser peligrosos para niños menores de 4 años de edad y son ineficaces para niños mayores. Pero afortunadamente hay remedios caseros que son seguros y eficaces para tratar los síntomas de estas enfermedades en niños de todas las edades.
Las gotas de solución salina y los humidificadores de ambiente, por ejemplo, ayudan a los bebés a respirar mejor. Y un niño de 2 o 3 años se sentirá mejor si duerme con la cabeza elevada y come alimentos fríos que alivian el dolor de garganta.
Los niños mayores encontrarán alivio haciendo gárgaras y tal vez hasta logren usar un recipiente Neti para limpiar las fosas nasales. Y todos los niños, de cualquier edad, se sentirán mejores si descansan, beben muchos líquidos y, sobre todo, reciben mucho cariño y atención.
Cómo ayuda:
El cuerpo de los pequeños utiliza mucha energía para combatir las infecciones. Eso podría agotar a un niño (y también a un adulto). Mientras tu niño descansa, está sanando, lo cual es exactamente lo que necesita.
Las investigaciones demuestran que también el estrés juega un papel muy importante. Si tu hijo está bajo presión, debido a la escuela, los amigos, o una cuestión en el hogar, más descanso puede ser precisamente lo que necesita para mejorar sus síntomas.
Qué necesitas:
Cómo lograrlo:
Ahora es el momento de dejar que tu niño vea su programa favorito de televisión o video, o permitir que juegue con esa nueva aplicación una vez más. También puedes llevarle una nueva caja de crayones y papel para colorear. Incluso puede armar un rompecabezas en la cama.
Por supuesto que la cama no es necesariamente el mejor lugar para descansar. Algunas veces, un cambio de ambiente puede ayudar. Si el clima se presta, déjalo descansar en un lugar cómodo en el jardín o el patio. Si decides que descanse dentro de la casa, idea algo más divertido que la cama, como una tienda de campaña o un rinconcito lleno de almohadones, en un lugar donde lo puedas ver.
Si a tu niño le cuesta descansar, acompáñalo un ratito y lean juntos algunos cuentos. Enséñale algunas canciones infantiles que lo motiven a mover sus dedos o las manos (como “Cinco lobitos” o «La araña pequeñita»), invéntense cuentos juntos o deja que hable por teléfono con sus abuelos o con un amiguito.
No te preocupes si tu pequeño duerme más de lo normal mientras está enfermo, y permítele que se vaya a la cama un poco más temprano o se levante más tarde, si es posible. Quizás hasta quiera dormir una siesta más durante el día (solo asegúrate de que su última siesta no se acerque demasiado a la hora de meterlo a la cama).
Al mismo tiempo, quizás no sea fácil que tu bebé duerma bien cuando está incómodo y enfermo. Aquí tienes algunos consejos para ayudarlo a tener un sueño de mejor calidad:
Cómo ayuda:
Beber mucho líquido contribuye a evitar la deshidratación y ayuda a descongestionar la nariz al diluir las secreciones nasales y facilitar su limpieza.
Qué necesitas:
Cómo hacerlo:
Si tu bebé tiene menos de 12 meses, simplemente amamántalo o dale el biberón con mayor frecuencia para que se mantenga bien hidratado. Si la nariz congestionada le dificulta tomar el pecho o biberón, prueba succionarle primero los moquitos. Si esto no funciona, podrías ofrecerle leche materna o de fórmula en un vasito.
Para los niños mayorcitos, el agua pura es ideal. También puedes ofrecerle malteadas o licuados de frutas. Otra opción son las paletas hechas a base de jugo de fruta 100% natural.
Precauciones:
Si tu hijo es menor de 6 meses, dale solamente leche materna o de fórmula, a no ser que tu doctor te indique lo contrario. Los bebitos de esa edad no necesitan agua, e incluso en grandes cantidades podría resultar perjudicial. (Averigua cuándo es recomendable que tu bebé empiece a beber agua).
Cómo ayuda:
Respirar aire húmedo ayuda a aclarar la mucosidad de la nariz. Y un baño caliente también ayuda a relajar a tu hijo.
Qué necesitas:
Cómo usarlo:
Prende el humidificador en el cuarto de tu hijo mientras esté durmiendo, descansando o jugando en la habitación.
Dale un baño tibio en un cuarto de baño con mucho vapor. Deja correr el agua caliente (usando la regadera que usas para bañarte) por unos minutos antes de llenar la tina del baño. Si tu niño es ya mayorcito puedes dejarlo jugar en el agua por un buen rato (supervisándolo, por supuesto).
Si no es buen momento para darle un baño, crea una sauna haciendo lo siguiente:
Precauciones:
Asegúrate de limpiar el humidificador todos los días, según las instrucciones del fabricante. Los humidificadores acumulan mucho moho, que podría liberarse en el aire, si no se mantienen limpios.
Cómo ayuda:
Las gotas de la solución salina (agua salada) ayudan a aflojar la mucosidad y limpiar la nariz de los niños que son demasiado pequeños para sonarse la nariz por sí mismos. Si tienes un bebé, una perilla de goma puede resultarte muy práctica cuando se le dificulte tomar el pecho o el biberón, debido a que tiene su naricita tapada. Intenta usar la perilla unos 15 minutos antes de alimentarlo.
La perilla de goma funciona mejor con los bebés más pequeños, pero si a tu bebé mayorcito o a tu niño no le importa este procedimiento, puedes hacérselo también.
Qué necesitas:
Las gotas de solución salina o los aerosoles nasales para bebés y niños se venden en la farmacia sin receta médica.
Si quieres preparar en casa una solución salina casera, aquí tienes la receta de la Academia Estadounidense de Pediatría (AAP por sus siglas en inglés): mezcla 1/2 cucharadita de sal y 1 taza de agua templada de la llave, que hayas hervido y enfriado previamente. (Lee la precaución abajo).
Precaución: Usa solo agua destilada o esterilizada, o agua de la llave que hayas hervido durante tres a cinco minutos y enfriado. El agua de la llave podría contener microorganismos que pueden sobrevivir en el interior de la nariz y provocar infecciones serias. Las bacterias pueden proliferar en la solución, así que no la guardes durante más de 24 horas.
Qué hacer:
Para aplicar las gotas de solución salina:
Para succionar la nariz con una perilla de goma:
Para succionar la nariz con un aspirador nasal:
Algunos consejos:
Mira nuestro video sobre cómo limpiarle la nariz a tu bebé con un aspirador nasal.
Precauciones:
No uses descongestionantes nasales en forma de aerosol (spray) en tu bebé o niño pequeño. Los doctores no los recomiendan para niños menores de 6 años y por lo general, tampoco para niños más mayorcitos. Los descongestionantes nasales no son eficaces y a la larga pueden ser contraproducentes, porque pueden causar que la congestión empeore.
Cómo ayuda:
Los líquidos calientes pueden tener un efecto calmante y podrían ayudar a aliviar la congestión. Varios estudios han demostrado que el caldo de pollo, casero o enlatado, alivia síntomas del resfriado como los dolores musculares, la fatiga, la congestión y la fiebre. El caldo es una buena opción para los niños que aún se están acostumbrando a comer papillas.
Qué necesitas:
Cómo usarlos:
Sirve estos líquidos tibios, no calientes.
Precauciones:
Consulta con tu médico antes de probar nuevas hierbas, aparte de la manzanilla, ya que no todos los productos «naturales» son seguros.
Si tu hijo es menor de 6 meses, dale solamente leche materna o de fórmula, a no ser que tu doctor te indique lo contrario. Los bebitos de esa edad no necesitan agua, e incluso en grandes cantidades podría resultar perjudicial. (Averigua cuándo es recomendable que tu bebé empiece a beber agua).
Cómo ayuda:
Mantener la cabeza de tu niño elevada mientras descansa le ayuda a respirar con más facilidad.
Qué necesitas:
Cómo hacerlo:
Si tu hijo duerme en la cuna, coloca un par de toallas o una almohada delgada entre el colchón y el soporte para el colchón. No intentes levantar las patas de la cuna porque esto podría hacerla inestable.
Si tu hijo duerme en una cama grande, una almohada extra debajo de su cabeza puede servir, pero si se mueve mucho durante la noche, es mejor que eleves el colchón colocando la almohada o varias toallas dobladas por debajo del mismo. Eso crea también una inclinación más suave que si le pones las almohadas directamente debajo de la cabeza.
Otra opción: si tu niño mayorcito necesita estar incorporado mientras duerme, quizá duerma mejor en un sillón reclinable.
Precauciones:
Cómo ayuda:
Tomar un licuado frío le aliviará el dolor de garganta a tu niño. Y un alimento más cremoso y suave, como un yogur o flan, le será más fácil de tragar. Quizás también sea una buena manera de hacer que coma algo nutritivo e hidratante cuando no tenga mucho apetito ni ganas de beber.
Qué necesitas:
Qué hacer:
Ofrécele a tu niño un alimento muy frío cuando se queje que le duele la garganta o si notas que no le apetece comer o beber mucho.
Precauciones:
Si tu niño tiene por lo menos 4 años, está bien que le des pastillas para la tos o el dolor de garganta, pero no se las des si es más pequeño, ya que podría ahogarse. También es importante no sobrepasar el límite de pastillas diarias recomendado por el fabricante.
Cómo ayuda:
La miel cubre la parte interna de la garganta y ayuda a calmar la tos. Algunos estudios sugieren que la miel funciona mejor que los jarabes comerciales para la tos.
Qué necesitas:
Cómo usarla:
Mezcla la miel con un poco de agua caliente y un chorrito de limón (que le agrega vitamina C), y deja que la bebida se enfríe hasta que está tibia. También puedes darle directamente una cucharadita de miel. Las cantidades recomendadas por la Academia Estadounidense de Pediatría son las siguientes:
Como la miel es un dulce pegajoso, es importante que le laves los dientes a tu niño después de dársela, especialmente antes de dormir. (Averigua los errores comunes que cometen los padres en cuanto al cuidado dental de sus bebés y niños).
Precauciones:
No le des miel a un niño antes de su primer cumpleaños porque podría causarle una enfermedad poco común y a veces mortal denominada botulismo infantil.
Cómo ayuda:
Estos ungüentos pueden facilitar la respiración y aliviar la tos. Se activan a través del calor corporal del niño, el cual hace que la medicación se evapore para que la respire.
Qué necesitas:
Cómo usarla:
Cúbrele el pecho y la garganta (toda la parte delantera del cuello) con una buena capa del ungüento mentolado. Guarda el tarrito fuera del alcance de tu niño. Algunos padres aseguran que frotarle el ungüento en las suelas de los pies a su niño y después ponerle calcetines, le quita la tos. No hay evidencias científicas de que esto funcione, pero si quieres probarlo, tampoco se considera perjudicial.
Cómo ayuda:
Tu hijo podrá respirar y dormir mejor si logras quitarle la mucosidad de la nariz. También se sentirá más cómodo.
Qué necesitas:
Cómo hacerlo:
Muchos niños no pueden sonarse bien la nariz hasta los 4 años de edad, pero algunos pueden hacerlo ya a los 2 años.
Consejos para enseñarle a sonarse la nariz:
Si le duele la nariz de tanto sonarse, puedes untarle un poco de vaselina u otro ungüento seguro para niños, en la entrada de las fosas nasales.
Cómo ayuda:
Hacer gárgaras con agua salada es una forma tradicional de aclarar la garganta irritada. También ayuda a aclarar la mucosidad de la garganta. Aunque los científicos no han determinado exactamente por qué funciona, los estudios demuestran que el remedio es eficaz.
Qué necesitas:
Combina 1/2 cucharadita de sal en un vaso de agua caliente y revuelve. Si a tu hijo no le importa el sabor, añade un chorro de limón.
Tu hijo debe ser lo suficientemente mayor para saber hacer gárgaras. La mayoría de los niños lo lograrán cuando tengan por lo menos unos 5 años de edad, pero algunos niños pueden hacer gárgaras antes.
Cómo hacerlo:
Lo ideal es que, mientras esté enfermo, tu hijo haga gárgaras de tres a cuatro veces al día. Pero no lo fuerces, pídele a tu niño que haga gárgaras solamente si está dispuesto a hacerlo y si esto lo ayuda a sentirse mejor.
Consejos para enseñar a tu hijo a hacer gárgaras:
Cómo ayuda:
El lavado nasal se puede hacer con un recipiente llamado neti pot, que es un frasco que permite que una solución salina pase por las fosas nasales para ablandar, diluir y eliminar la mucosidad de la nariz. Se podría decir que es una forma de irrigación nasal.
De acuerdo a un reporte europeo, un estudio realizado con 400 niños de 6 a 10 años de edad encontró que los descongestionantes nasales en forma de aerosol fabricados con agua de mar mejoraron los síntomas del resfriado más rápido que los medicamentos estándares.
No se sabe a ciencia cierta si el agua de mar simplemente ayuda a aclarar la mucosidad, o si hay otras sustancias benéficas en el agua, aunque otros científicos que analizaron la efectividad de las soluciones salinas nasales también demostraron que estas tienen algunos beneficios.
Qué necesitas:
Precaución:
Usa solo agua destilada o esterilizada, o agua de la llave que hayas hervido durante tres a cinco minutos y enfriado. Una vez hervida, el agua de llave se puede conservar en un recipiente limpio y tapado por 24 horas. El agua de la llave podría contener microorganismos que, aunque se pueden beber (el ácido del estómago los destruye), son capaces de sobrevivir en el interior de la nariz y provocar infecciones serias.
También necesitarás la cooperación de tu hijo. Es importante que tu niño sea mayorcito para que esté dispuesto a realizar este procedimiento, el cual no es doloroso, pero al principio puede sentirse un poco raro. Definitivamente no es un remedio para bebés ni niños pequeños. Algunos niños grandecitos (y adultos) tampoco querrán probarlo. Y aunque algunas personas lo aprecian, a otras les repugna.
Cómo usarlo:
Si nunca lo has usado antes, practícalo tú primero antes de enseñarle a tu niño. También es recomendable que busques videos que demuestren cómo se usa para que veas lo fácil que es.
Aquí tienes los pasos básicos:
Deja que tu niño vea cómo te haces el lavado nasal, y luego ayúdalo cuando sea su turno. Inclina la cabeza de tu niño sobre el lavabo, después gira su cabeza de lado y coloca la punta de la trompa del neti en una de sus fosas nasales. El agua pasará a través de las fosas nasales para ayudar a lavarlas e hidratadas. Puede costarte trabajo al principio, pero una vez que lo hagas varias veces, será fácil. (Al principio, quizás quieras practicarlo en la bañera o regadera.)
Precauciones:
Cómo ayudan:
Al igual que la tira nasal para adultos, la versión infantil (hecha para pequeñas naricitas) es una banda plástica flexible que se pega sobre la nariz y abre suavemente las fosas nasales, facilitando la respiración durante el sueño. No contiene medicamentos.
Qué necesitas:
Cómo hacerlo:
A la hora de dormir, aplica la tira directamente sobre la nariz de tu niño, como se ve en las instrucciones. Quítasela en la mañana.
Algo que todos los niños aprecian cuando sufren una gripe o resfriado es mucha atención y cariño, o sea que encuentra tiempo para acurrucarte con él y abrazarlo mucho.
Ten en cuenta que los síntomas del resfriado y la gripe no siempre se tienen que tratar. Si a tu niño no le molesta la nariz tapada o la tos, no hace falta succionarle la nariz, ponerlo a hacer gárgaras ni usar otros remedios, y puedes simplemente dejar que la enfermedad siga su curso natural. A veces, el mejor remedio para que tu pequeño se sienta mejor es mucho amor y cariño de tu parte.
AAP.