Mi bebe tiene el sueño cambiado: Mi bebé tiene el sueño cambiado, ¿qué hago?

Mi bebe tiene el sueño cambiado: Mi bebé tiene el sueño cambiado, ¿qué hago?

Mi bebé tiene el sueño cambiado, ¿qué hago?

El problema del sueño cambiado es uno de los más habituales en los bebés de pocas semanas de vida, y uno de los que más trastornan a los padres, que están más cansados e irritables con las noches “malas”. Además, se corre el riesgo de crear un círculo vicioso: si se deja que el pequeño duerma durante el día siguiente para poder descansar, crecen las probabilidades de que la noche próxima sea igual a la anterior. Este artículo ofrece detalles sobre el bebé y sus horas de sueño, las causas de los cambios de sueño, la relación entre el sueño y la alimentación por la noche y algunos consejos para corregir este problema.

El bebé y sus horas de sueño

Los bebés duermen mucho. En sus primeros días, «el neonato permanece dormido más de 16 horas al día, distribuidas en varios episodios», apunta la ‘Guía de práctica clínica sobre trastornos del sueño en la infancia y adolescencia en atención primaria‘ publicada en 2011 por el Ministerio de Sanidad. Según esta premisa, en esa etapa los padres deben dedicarse a la crianza durante un tercio del tiempo, mientras que en las dos terceras partes restantes bastaría con que prestaran atención para controlar el sueño del niño. Pero, por supuesto, en la práctica esto no es tan fácil.

Lo que ocurre a menudo es lo que se conoce como «sueño cambiado» del bebé. Es decir, duerme muchas horas durante el día pero por la noche llora y no consigue conciliar el sueño. Por lo general esto resulta agotador y, en muchos casos, hasta desesperante para muchos padres. ¿Por qué sucede?

Causas del cambio de sueño en el bebé

Ya en el útero materno, a las 30 o 32 semanas de gestación, el feto presenta ciclos de vigilia y sueño, tal y como indica la citada guía sobre el sueño infantil. Estos ciclos son ultradianos, es decir, tienen menos de 24 horas de duración. Y es que en el vientre materno no hay día y noche, sino unas condiciones que para el niño son de constante bienestar.

Justo después del parto, el bebé se encuentra en un entorno muy diferente, lleno de estímulos: luz, movimiento, visitas, ruido, etc. Entonces duerme durante el día «como mecanismo de defensa«, explica Martín Gruenberg, pediatra especialista en sueño y autor del libro ‘¡Vamos a dormir!’. Y luego, por la noche, no tiene sueño. Según este experto, eso y el hecho de que, como el niño es nuevo en el mundo, aún carece de hábitos y rutinas son las causas de que este problema sea «tan sencillo y tan frecuente».

Un recurso: evitar que duerma más de tres horas seguidas durante el día

Imagen: Andrey_Kuzmin

Una posibilidad ante el sueño cambiado del bebé es no tomar ninguna medida y esperar a que la naturaleza haga lo suyo. Por diversos motivos (la oscuridad, la calma, el silencio e incluso cambios hormonales que hacen que tengamos sueño por la noche y estemos más despiertos durante el día), el hábito del sueño del niño se desplazará hacia las horas nocturnas. El problema de este método es que puede tardar varias semanas, incluso más de un mes, en dar resultado. Los padres terminarán exhaustos e irritables, lo cual perjudica no solo el modo en que cuidan a su hijo, sino también la propia relación de la pareja. Por eso, no es la mejor de las opciones.

Martín Gruenberg explica que los recién nacidos pueden tener solo un periodo de sueño diario de más de tres horas; todos los demás son más breves. Y si ese sueño de más de tres horas del tirón se produce durante el día, por la noche no ocurrirá. Por lo tanto, el consejo de este especialista es despertar al niño cuando, durante el día, lleve durmiendo más de dos horas y media de corrido. Es una técnica para «asegurar» que el ciclo largo, el de más de tres horas, se dé por la noche.

Sueño y alimentación del bebé durante la noche

El sueño nocturno de los bebés está íntimamente vinculado con su alimentación. En las primeras semanas de vida, los recién nacidos piden el pecho -o el biberón- cada tres horas, hasta por la noche. Esto quiere decir que en general casi no duermen por periodos de más de esa extensión. Alrededor del primer mes, las tomas se hacen más abundantes y pasa más tiempo entre una y otra, hasta que, en torno al segundo mes, la mayoría de los pequeños comienzan a saltarse la toma nocturna.

Al despertar al niño para evitar que duerma más de tres horas continuadas durante el día, no hace falta amamantarle, ni ninguna otra cosa en especial. De hecho, el pequeño se puede volver a dormir. Lo importante es interrumpir del modo más suave posible ese sueño, para propiciar que lo pueda tener más tarde.

Hay que tener cuidado con los «excesos»: no dejarle dormir durante el día tampoco es una solución. Los bebés duermen mucho, algunos pueden hacerlo hasta 20 horas diarias. Si se le impide dormir las horas que necesita durante el día, por la noche estará tan irritable que no parará de llorar. Es decir, los resultados serán más graves que el problema que se busca resolver.

Otros consejos para corregir el sueño cambiado del bebé

Además de impedir que duerma por periodos prolongados e ininterrumpidos durante el día, hay otras recomendaciones para propiciar el sueño nocturno del bebé. En ocasiones, tras una noche “mala” en la que el niño ha dormido poco y llorado mucho, los padres están tan cansados que le dejan dormir durante el día siguiente, para descansar ellos también. Pero esto es un error, ya que alimentan el círculo vicioso: es probable que la próxima noche ocurra lo mismo.

Lo que se debe procurar es ayudar al bebé a crear sus rutinas. Es bueno que el pequeño advierta actividad en la casa durante el día: movimiento, luz, música, ruidos, etc. Y que por la noche ese ritmo disminuya y se respeten ciertos hábitos, como el del baño, la última toma y el sueño en un ambiente oscuro y relajado. De esta manera, se ayuda a que, desde bien pronto, adquiera hábitos de sueño saludables, lo cual redundará en resultados positivos -hasta mayor felicidad- para el niño en el futuro.

Mi bebé tiene el sueño cambiado

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7 minutos

¿Tu bebé se pasa las noches despierto? Acostúmbralo a tus horarios con los siguientes hábitos para revertir su ritmo de sueño.

Revisado y aprobado por la psicóloga María Alejandra Castro Arbeláez.

Escrito por Fernando Clementin

Última actualización: 23 septiembre, 2022

El descanso de los bebés es toda una preocupación para los padres. Si bien al principio es normal que se despierten en las noches, con el tiempo deberían adquirir hábitos de sueño más regulares. En caso de que esto no ocurra y el pequeño tenga el sueño cambiado, es recomendable asesorarse con un experto para ver qué conductas adoptar. Sigue leyendo y entérate todo acerca del sueño de los pequeños.

El sueño del bebé: un aspecto que madura con el tiempo

Los bebés no duermen como los adultos y no hace falta ser un experto para comprobarlo. Pero esto no ocurre porque sí, sino por una programación biológica necesaria para garantizar la supervivencia de la cría humana.

Durante las primeras semanas de vida, los recién nacidos duermen mucho y pasan apenas 5 o 6 horas despiertos. Además, es habitual que se despierten cada 2 o 3 horas para comer, porque no son capaces de retener las calorías de la leche por mucho tiempo.

Conforme pasan los días, las horas de vigilia van en aumento y esto se relaciona con la habilidad para conservar la energía y también, por la maduración del marcapasos central del sueño. Este se denomina núcleo supraquiasmático (NSQ) y se localiza en la región hipotalámica del cerebro.

Su principal aporte a nuestras vidas es que permite organizar a las neuronas para que funcionen según el reloj biológico natural: trabajar de día y dormir de noche.

El NSQ se desarrolla de manera progresiva y adquiere una madurez suficiente a los 5 o 6 meses de vida, momento en el cual el niño adopta un patrón de sueño más evolucionado. Alrededor del primer año de vida, el bebé es capaz de dormir entre 14 y 15 horas diarias y sin tantas interrupciones como al principio.

Si bien se entiende que el sueño es una habilidad que se domina progresivamente, en el camino los padres pierden muchas horas de descanso, sobre todo por el sueño cambiado del pequeño. Si esto se extiende por un plazo prolongado, puede afectar el bienestar del niño y de su familia.

El mal descanso de los padres se traduce en un menor bienestar de los niños.

Sueño normal vs.

sueño cambiado

Tal y como hemos dicho antes, el sueño es un aspecto madurativo y es importante remarcar qué es normal para cada momento de la vida y qué no. De esta manera, el “sueño cambiado” puede ser totalmente esperable en una etapa y sugestivo de un trastorno en otra.

Durante el primer año de vida, el bebé modifica varias veces sus hábitos de sueño y esto incluye la cantidad de horas de descanso y la distribución de dichos períodos.

Al nacer, el reloj biológico del niño sigue un ritmo ultradiano (de menos de 20 horas), mientras que el de sus padres es circadiano (de aproximadamente 24 horas). Es decir que sus organismos regulan sus ciclos de sueño-vigilia de formas muy diferentes.

Una de estas diferencias es que el cerebro del bebé pequeño no distingue el día de la noche. En consecuencia, duerme durante lapsos breves, distribuidos al azar a lo largo de la jornada.

Entonces, ¿tiene el bebé su sueño cambiado o es que aún no ha adoptado el patrón maduro del adulto?


Descubre más: Las fases del sueño infantil


La importancia del sueño en los bebés

No es ningún descubrimiento que el buen descanso es un factor clave para la salud de toda persona, y los bebés no son la excepción.

Hay tres razones fundamentales por las que el sueño es una actividad esencial durante los primeros años de la vida. Primero, porque estimula el apetito. Segundo, porque favorece al aprendizaje y tercero, porque al dormir se fabrican y se liberan las hormonas del crecimiento.

Por supuesto que para dormir bien es sumamente importante ofrecerle al pequeño las circunstancias apropiadas. Esto incluye el afecto maternal, la creación de hábitos y otros detalles más que explicaremos a continuación.

¿Qué hacer para ayudar al bebé a dormir mejor durante la noche?

Si un bebé duerme durante el día y se despierta durante las noches, de seguro los padres lo pasarán muy mal. A su vez, esto generará consecuencias muy negativas para su salud y para el bienestar del niño también. Pues tendrá cuidadores cansados, menos atentos y poco predispuestos para jugar.

A pesar de que el sueño del niño madura con los meses, es posible ayudarlo a sincronizar su descanso con el nuestro con algunas estrategias sencillas. Eso sí, no se trata de presionar un botón mágico, sino de favorecer al desarrollo de un proceso naturalmente programado. Entonces, si el primer día no notas cambios, ten paciencia y continúa con la rutina. Al cabo de un tiempo verás la diferencia.

1. Mantén los ambientes iluminados durante el día

Incluso cuando el pequeño duerma, trata de que la habitación esté más iluminada que durante las noches. De esta manera, su organismo no se confundirá y reducirá la producción de melatonina, que es la hormona del sueño.

En cambio, al llegar la noche, trata de disminuir la iluminación y de generar ambientes silenciosos que hagan sentir al bebé que ha llegado la hora de descansar.

2. Promueve la lactancia materna

La leche de madre ha demostrado ser el mejor alimento para los niños. Y en cuanto al sueño respecta, la lactancia materna es un gran regulador externo, pues ofrece los siguientes beneficios:

  • Favorece al desarrollo del apego seguro entre la mamá y su bebé.
  • Promueve el contacto físico (piel a piel) entre ellos e induce la relajación natural necesaria para iniciar el sueño.
  • Aporta aminoácidos esenciales, como el triptófano, íntimamente relacionados con la producción de la hormona del sueño.

Por otra parte, el ritmo de alimentación-sueño es otro de los principales reguladores del descanso en los menores de 3 meses. De esta forma, conviene organizar las tomas para favorecer el sueño en los momentos en los que los adultos deseemos que el bebé duerma.

De día, conviene mantenerlo despierto durante la toma e interactuar con él de forma activa. Pero durante la noche, conviene no estimularlo demasiado, hablarle bajito y solo lo necesario, para que siga con el descanso luego de la toma.


Descubre más: Los 7 peores consejos de lactancia


3. Favorece la actividad durante el día

A medida que tu bebé crezca, pasará más horas despierto durante cada día y esto no se limitará solo a la alimentación. Este hecho tiene que ser una herramienta a tu favor, pues así podrás regular en qué momento se duerme y en qué momento no.

Por lo tanto, procura que el pequeño se mantenga en actividad durante las horas de luz natural y haga siestas cortas. Lo ideal es que no se extiendan mucho, pero esto a veces depende de lo que haya descansado la noche anterior. Eso sí, si duerme en exceso por las tardes, es probable que se avecine una noche difícil.

Aprovecha los días de sol para ir a dar un paseo u organiza a la visita bien temprano, para que tu pequeño comprenda que a esas horas los adultos nos mantenemos despiertos y activos.

4. Adopta una rutina relajante durante la noche

La noche es para dormir y este privilegio escasea en muchas casas con niños. Por eso, una de las claves para ayudar a los bebés a sincronizar su descanso con el nuestro es “invitarlos” a disfrutar de la calma nocturna.

En este sentido, vale organizar una rutina de calma y tranquilidad que induzca a la producción natural de la melatonina. Dentro de las actividades destacadas se encuentran los baños tibios, los masajes relajantes, las lecturas, la teta y las caricias de mamá y papá en la cama. Verás que con paciencia y constancia, lo asimilará.

Las rutinas nocturnas deben ser relajantes, para que el bebé libere las hormonas y los neurotransmisores necesarios para inducir el sueño.

¡Ten paciencia! Pronto dormirá mejor

Tener un ritmo de vida adecuado que permita revertir el sueño cambiado será beneficioso para el bebé y para su familia. Además de que su reloj circadiano se amoldará poco a poco, el hecho de tener padres menos somnolientos y de mejor humor repercutirá positivamente en su calidad de vida.

Ya lo sabes: con la ayuda de los hábitos, la exposición regular a la luz solar, una alimentación adecuada y una rutina nocturna relajante, podrás acostumbrar a tu bebé a que duerma por las noches.

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