Mi mama esta en el cielo: Carta para ti mamá, que estás en el cielo y siempre te tengo en mi pensamiento

Mi mama esta en el cielo: Carta para ti mamá, que estás en el cielo y siempre te tengo en mi pensamiento

Carta para ti mamá, que estás en el cielo y siempre te tengo en mi pensamiento

Las madres son únicas en el mundo y como dice el dicho popular: “Madre solo hay una y como la mía ninguna”. Con las madres se despierta un vínculo que no se tiene con ningún otro ser del planeta. Antes de nacer, cuando nos llevaba en su vientre ya nos cuidaba y nos quería más que a su propio ser. Después se encargó de hacer todo lo que pudo para sacarnos adelante y para que no nos faltase de nada de lo que podía darnos dentro de sus posibilidades.

Por eso, hoy queremos mostrarte esta carta para una madre. Te emocionará especialmente si tienes a tu madre en el corazón porque ya no puedes tenerla a tu lado… Hay veces que de manera injusta, la tragedia arranca a una madre del lado de sus hijos. De cualquier modo, una madre siempre será la mejor y el amor que inunda su corazón es infinito.

A ti mamá… Que no sabes las veces que te has despertado durante las noches en tu vida para atenderme. Ya hace tiempo que te marchaste pero aún sigo en duelo y pienso en el día de tu partida, un día marcado en el calendario como el peor de mi vida. Nadie está preparado para que una madre se vaya, no importa las circunstancias, simplemente nunca es el momento. Te quería a mi lado para siempre, aunque sé que la naturaleza no lo hubiera permitido.

Desde tu marcha siento que me han arrancado un trozo de corazón y que no me lo devolverán jamás. Cada vez que miro a mis hijos, me gustaría que pudieras ver todo lo que yo veo. Ver cómo crecen, cómo juegan, cómo maduran con el paso de los años.

No hay día que no piense en ti. Aún escucho tu voz y cuando miro el teléfono solo quiero llamarte para escucharte de nuevo, que me digas todo lo que me quieres y sentir que estás al otro lado del teléfono. Solo quisiera abrazarte, lo más fuerte que pudiese y no soltarte jamás. 

Ahora que soy madre me he dado cuenta de todo: 

  • De el amor incondicional que sentiste por mí desde incluso antes de nacer.
  • De los esfuerzos y sacrificios que hiciste por mí, porque ser madre es la responsabilidad más grande que se puede tener… y dura toda la vida.
  • De que en tus días grises siempre intentabas pintar un arcoíris para que no perdiera la sonrisa…
  • De tu paciencia… que tenías mucha aunque yo en esos momentos no me diera cuenta.
  • De tus ganas de vivir, pues solo querías salud para poder estar con nosotros el máximo tiempo posible, porque el no poder estar siempre a nuestro lado te dolía inmensamente. NO querías dejarnos solos.
  • De que siempre has hecho lo mejor que has sabido o podido para que esté bien.

Por eso hoy mamá, aunque no te tengo a mi lado te abrazo fuerte porque te pienso cada día y reflexiono sobre ti, sobre mi, sobre la maternidad y sobre todo el amor que siempre me has regalado. Pienso en el dolor profundo que sentiste al perder a tu madre cuando yo era niña, aunque en ése momento no entendía del todo bien. Sabía que estabas triste pero siempre te vi una mujer fuerte…

Ahora, sé el dolor profundo que se siente y te admiro aún más de lo que lo hacía antes porque seguiste luchando por tu familia con toda la entereza del mundo.

Siempre que estaba a tu lado me sentía a salvo, segura, sabía que estaba en casa. Ahora, que no puedo estar a tu lado, me siento igual cuando pienso en ti porque tu amor sigue llegándome estés dónde estés. Tu amor por mi es tan fuerte que jamás dejaré de sentirlo, aunque a veces me duela el alma por querer verte y abrazarte y no poder hacerlo.

Aunque siento que sigues a mi lado, por la forma en que crío a mis hijos, por los besos y abrazos que les doy… me veo reflejada en ti y eso me hace sentir la madre más orgullosa del mundo, porque tuve la mejor madre y gracias a eso soy quien soy hoy. Tu sonrisa se ve plasmada en la mía y estoy segura de que en muchas cosas, me parezco a ti.

Seguiré haciendo cosas que me hagan sentir cerca de ti como comer tu plato favorito, comprar las flores que te gustaban, salir a pasear por donde te gustaba ir, ver esas películas que nos gustaba ver juntas… Y les contaré a mis hijos cada día lo maravillosa que fuiste y lo feliz que me hiciste mientras pude tenerte a mi lado.

Te amo mamá, besos al cielo…

El día que mi madre desde el cielo me habló

La siguiente historia ocurrió en San José, Costa Rica mientras impartía una conferencia y narra los hechos tal cual sucedieron. Ese día mi madre me habló. Puede que algunas personas se sientan confundidas y por tanto el testimonio servirá para quien esté listo.

Mi mamá falleció hace un año y dos meses. Éramos muy cercanas, amaba mi trabajo y por tanto me acompañaba con frecuencia a mis talleres y conferencias. Cuando ella falleció por alguna razón mi carrera profesional despegó a otro nivel y empecé a viajar dentro y fuera de Nicaragua con más frecuencia impartiendo conferencias.

En todo este tiempo siempre me inundaba la tristeza cuando pensaba que ella hubiera sido feliz viendo mis logros y viajando conmigo dentro del país. Siempre me preguntaba que porque justo cuando ella partió se empezó a dar todo lo que ella en vida hubiera disfrutado de mi carrera profesional.

Aquel día…

La conferencia que impartí ese día era la 13va vez que la daba. Es una conferencia que dura justamente 1 hora y 30 minutos. Un buen orador sabe administrar su tiempo y debe empezar y finalizar en el tiempo acordado. Después de 13 veces yo sabía hacerlo justamente así. Sin embargo, minutos antes de salir al escenario yo presentí que esta vez algo iba a ser diferente, no sabía porque.

A medida que iba transcurriendo todo yo sentía como que me iban dictando al oído todo lo que tenía que decir, surgían historias y ejemplos que no son parte de la conferencia, pero que tampoco podía callar. Cuando iba más o menos por la mitad del tiempo ví el reloj, ví que iba atrasada y que la conferencia no iba acabar a tiempo.

Entonces me afligí un poco y mientras hablaba era como que tenía una batalla interna con Dios y le decía: “¿Por qué me estás haciendo hablar tanto? ¿De dónde sale todo esto? Bajémosle el gas que necesito acabar a la hora acordada”. Pero no, la situación no cambió y era algo más fuerte que yo. La conferencia finalmente duró 2 horas y 20 minutos.

Ileana…

Iliana es una costarricenses a quién no conocía y ella tampoco a mí (no era mi seguidora). Ella se incorporó tarde a la conferencia cuando yo llevaba aproximadamente dos horas hablando, por lo que prácticamente llegó a vivir la parte final que es una meditación guiada sobre abundancia. Si la conferencia hubiera durado lo usual que es la hora y 30 minutos, Iliana nunca hubiera participado en esa meditación.

Cuando finalicé la conferencia me senté en la primera fila y Iliana llegó inmediatamente a sentarse a mi lado a hablarme al oído. Llegó literalmente temblando, fría y al mismo tiempo sudando mucho (había aire acondicionado). Su estado era calmo pero al mismo tiempo de shock, el mensaje que me dió fue el siguiente:

“Nadia estoy muy asustada”

Nunca me había pasado lo que me pasó. Cuando empezaste la meditación yo me fui como en un trance. No recuerdo nada de lo que dijiste. Empecé a sentir una presencia en mi cuerpo, tuve sensaciones que nunca había tenido. No entendía nada. Me di cuenta que era tu mamá, sentía que su corazón estaba muy conectado al tuyo. Empecé a tener un diálogo con ella, ella quería que yo subiera las manos hacia arriba para que vos me vieras.

Ella quería que te dijera que era ella subiendo las manos, yo le decía que no, que vos estabas ocupada. Yo trátate de hacerlo pero vos en esa meditación tenías los ojos cerrados. Luego ella me dijo que te dijera que siempre te ha acompañado por dónde has ido con tus conferencias y que siempre lo seguirá haciendo, que está muy orgullosa de vos y de tus hijos, y que te agradecía por todo lo que hiciste por ella antes de morir”.

Cuando Iliana recibió este mensaje le dijo a su hermana que estaba junto a ella lo que estaba pasando. La hermana le dijo: “anda a decirle ahora mismo que es verdad, la mamá está muerta”. Iliana llegó tarde y nunca escuchó cuando compartí que mi mamá había muerto.

Cuando Iliana me trasmitió el mensaje me solté a llorar junto ella.

Yo siempre me sentía triste porque mi mamá nunca vio esta faceta de mi vida profesional y ahora me mandaba a decir que siempre ha estado a mi lado.

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