Molestias vientre primeras semanas embarazo: dolor en la parte inferior del abdomen durante el primer trimestre

Molestias vientre primeras semanas embarazo: dolor en la parte inferior del abdomen durante el primer trimestre

dolor en la parte inferior del abdomen durante el primer trimestre

¿Cómo se sienten los cólicos del embarazo temprano?

En realidad, la mayoría de las mujeres están muy familiarizadas con este dolor. Los cólicos durante el embarazo temprano son muy similares a los cólicos menstruales normales. El dolor suele ubicarse en la parte inferior del abdomen y apenas dura unos minutos.

¿Cómo puede ayudarte Flo?

¿Es normal tener cólicos durante el inicio del embarazo?

Es relativamente común tener cólicos abdominales durante el embarazo temprano, así que no te precipites, de momento, a llamar al 112. Si sientes cólicos en el abdomen durante el primer trimestre del embarazo, puede que ni sean motivo de alarma. Estos cólicos son una parte normal de los cambios físicos del cuerpo mientras se prepara para el bebé. 

Las futuras mamás podrán tener cólicos además de sangrado ligero cuando el embrión se implanta en la pared del útero. Esto se conoce como cólicos y sangrado de implantación, y son muy comunes. Además, mientras el embarazo avanza, la madre podrá sentir cólicos mientras su vientre cambia y se estira para acomodar al bebé. 

En los siguientes apartados, hablaremos de las causas de los cólicos durante el embarazo y cuándo has de llamar al médico.

Las causas de los cólicos durante el inicio del embarazo

Al estar embarazada y de repente tener cólicos en el abdomen, cualquier mujer puede sentir algo de miedo. No obstante, es importante no entrar en pánico si tienes un dolor o contracción leve en tu abdomen. En la mayoría de los casos, el dolor abdominal durante el embarazo temprano se debe a los cambios normales del cuerpo, tales como:

  • Implantación. Cuando un embrión, también conocido como un óvulo fecundado, se implanta en el revestimiento de la pared uterina, puede provocar algunos cólicos en la parte baja del abdomen. Estos son los cólicos de implantación y suelen ser las primeras señales de embarazo.
  • Crecimiento del útero. Durante los primeros dos trimestres del embarazo, el útero crece con rapidez para acomodar al feto en desarrollo. Esto puede causar cólicos durante el inicio del embarazo. Mientras también crecen los ligamentos y músculos que sustentan el útero, la madre podrá sentir dolores agudos cuando se pone de pie, cambia de postura o estornuda/tose. Durante el segundo trimestre, esto se llama dolor del ligamento redondo, y puede manifestarse como dolor agudo o punzante.
  • Orgasmo. Las mujeres que tienen sexo durante el embarazo podrán sentir cólicos tras llegar al orgasmo. El dolor podrá ser similar a los cólicos menstruales, y suele irse al poco rato. A pesar de ello, esto no implica que una mujer embarazada deba dejar de tener sexo. No obstante, si el dolor es severo y viene acompañado de sangrado, consulta con tu médico inmediatamente.
  • Contracciones de Braxton-Hicks. Las contracciones de Braxton-Hicks, también llamadas contracciones falsas, son parecidas a las del parto y pueden aparecer durante el segundo trimestre del embarazo (aunque son más comunes en el tercer trimestre). Durante este tipo de contracción, la mujer nota que su útero se contrae entre treinta segundos y un minuto entero. También se describen como contracciones preparatorias del parto real, y permiten que la mujer practique sus ejercicios respiratorios. Las contracciones de Braxton-Hicks son irregulares, infrecuentes e impredecibles. Sus causas conocidas incluyen la actividad de la madre o el bebé, vejiga llena y deshidratación, entre otras.

En otros casos, los siguientes problemas relacionados con el embarazo pueden causar cólicos durante el inicio del embarazo:

  • Inicio de aborto espontáneo. En el peor de los casos, los cólicos pueden ser señal de un aborto espontáneo. Pero ese no es siempre el caso. Cuando los cólicos vienen acompañados de un sangrado ligero (manchado), acude a urgencias inmediatamente, ya que puedes estar teniendo un aborto espontáneo. Ten en cuenta que lo más probable es que el aborto espontáneo durante el embarazo temprano ocurra durante el primer trimestre.
  • Embarazos ectópicos. Un embarazo ectópico ocurre cuando el óvulo fecundado se implanta fuera del útero. Por ejemplo, se puede implantar en la trompa de Falopio, la cavidad abdominal o el cérvix. Un embarazo ectópico se manifiesta mediante cólicos abdominales severos. Si tienes cólicos severos, acude a urgencias cuanto antes para someterte a una revisión.

Señales de cólicos durante el primer trimestre

Los dolores abdominales durante el embarazo temprano pueden causar muchos nervios, en particular si es tu primer embarazo y aún no estás familiarizada con la sensación de llevar un bebé en tu barriga. Mientras que tener cólicos durante el embarazo temprano suele ser una parte normal del mismo, sigue siendo una buena idea que estés atenta a tus dolores durante el embarazo. 

Si algo te parece fuera de lo ordinario, contacta con tu matrona o médico de cabecera inmediatamente. No obstante, si conoces las señales y los síntomas de los cólicos del embarazo temprano (primer trimestre), podrás saber si hay, o no, motivo para preocuparse.  

Aquí tienes algunas de las señales y los síntomas más comunes que puedes sentir durante el embarazo temprano:

  • Dolores de cólicos normales. Los cólicos normales durante el embarazo son muy parecidos a los cólicos menstruales, que no suelen ser muy severos. Durante el inicio del embarazo, podrás sentir cólicos de corta duración en la parte baja del abdomen.
  • Sangrado ligero. El sangrado ligero durante el embarazo temprano suele estar ligado al sangrado de implantación. No obstante, si el sangrado se vuelve demasiado abundante para considerarse manchado, llama a tu médico de cabecera inmediatamente.
  • Otros síntomas del embarazo. Las mujeres que aún desconocen estar embarazadas deberían hacerse una prueba de embarazo si sienten cólicos acompañados de náuseas, vómitos, sensibilidad de los pechos y manchado.

Cómo tratar los cólicos en el vientre durante el primer trimestre

Evidentemente, tener cólicos dolorosos durante el inicio del embarazo es algo muy inconveniente e incómodo. Una mujer embarazada tiene tanto que afrontar en cuanto a cambios físicos y emocionales que añadir cólicos a esa lista larga es algo abrumador. Por tanto, es importante tratar los cólicos del embarazo para asegurarse de que la madre se siente lo más cómoda y lo menos estresada posible. 

Si tienes cólicos, aquí hay algunos consejos para aliviarlos cuanto antes:

  • Bebe agua. Es más probable que tengas cólicos si estás deshidratada. Por tanto, asegúrate de beber al menos 8 vasos de agua cada día. Bebe agua con las comidas y toma algunos sorbos entre comidas.
  • Cambia de postura. Cuando sientas cólicos, intenta cambiar de postura cuando estás tumbada o sentada. No presiones el lugar donde sientes dolor.
  • Haz estiramientos y ejercicios. Intenta seguir una rutina de ejercicios ligeros para el embarazo o haz estiramientos para aliviar los músculos contraídos. Aparte de aliviar los cólicos, esto puede ser útil para evitar cólicos futuros.
  • Compresa caliente. Igual que sueles hacer con los dolores menstruales, ponte una compresa caliente en la zona donde sientes cólicos. Esto puede ayudar a aliviar el dolor y relajar los músculos contraídos. Otra opción es darte un baño con agua no demasiado caliente.
  • Masaje suave. Un masaje puede estimular una mejor circulación sanguínea en los músculos y así aliviar los cólicos molestos. Pídele a tu pareja que te de un masaje suave en la parte baja de tu espalda para aliviar tus dolores.
  • Toma paracetamol. Si necesitas una ayuda extra para aliviar el dolor, toma la dosis recomendada (si tu médico te lo permite). Recuerda: ¡consulta con tu médico antes de tomar cualquier medicamento!
  • Sueño. Una futura mamá privada de sueño tiene más probabilidad de tener cólicos a lo largo del día. Asegúrate de dormir al menos ocho horas cada noche.

¿Cuándo debes visitar al médico por cólicos durante el embarazo temprano?

Aunque nos alivie saber que los cólicos durante el inicio del embarazo pueden ser normales y no suelen ser una amenaza para la vida, también es importante ver a un médico si los cólicos son fuera de lo común para comprobar que no tienes ninguna enfermedad infecciosa. Aquí tienes algunas malestares y síntomas que debes conocer para saber cuándo has de ver a un médico:

  • Sangrado. Si tus cólicos vienen acompañados de un sangrado demasiado abundante para considerarlo un mero manchado, esto puede ser señal de que estás teniendo un aborto espontáneo.
  • Dolor en la parte baja del abdomen y contracciones.
  • Dolor severo. Si tienes cólicos severos que no remiten o incluso empeoran, acude al hospital de inmediato.
  • Dolor al orinar. Si sientes dolor punzante durante la micción, puede ser señal de una infección del tracto urinario (ITU).

Cambios en la anatomía y fisiología de la embarazada

El embarazo por sí solo produce cambios en la anatomía y fisiología de la mujer, que suponen una adaptación continua para permitir el adecuado desarrollo del feto, preparación al parto y la lactancia.

Por todo esto, la práctica de ejercicio físico afectará de manera distinta a la gestante y se debe adecuar a estos cambios.

Cambios cardiovasculares


Durante el embarazo se producen dos importantes hechos:

•   Aumento de los requerimientos debido al continuo desarrollo del feto

•   El desplazamiento de determinadas estructuras por el aumento de tamaño del útero.

El gasto cardiaco de la mujer embarazada aumenta entre un 30% y un 40% desde el inicio al final de la gestación debido al incremento de la frecuencia cardiaca de 70 latidos/minuto a 85 latidos/minuto (al final del embarazo). También se produce se produce un 45% de aumento del volumen sanguíneo materno que permite un adecuado flujo en útero y placenta.

Estas modificaciones cardiovasculares no suponen ningun riesgo para la mujer embarazada sana. Durante la práctica del ejercicio físico se produce una redistribución sanguínea en el organismo de la gestante hacia los músculos en movimiento, pulmones y corazón, lo que supone una disminución del 25% en el flujo sanguíneo de la zona útero-placentaria. Para evitar posibles riesgos derivados de esta redistribución sanguínea existen mecanismos materno-fetales que lo compensan y permiten asegurar el bienestar fetal durante la práctica de ejercicio moderado.

Cambios respiratorios


Según avanza el embarazo se produce un incremento en la necesidad de volumen respiratorio y de cantidad de oxígeno.

El crecimiento del útero provoca que el diafragma se eleve y que la respiración se realice con los músculos del tórax sin la ayuda de los músculos abdominales, provocando una sensación de mayor dificultad al respirar junto a un aumento en la frecuencia respiratoria.

Debido a este aumento en la necesidad de oxigeno y al mayor esfuerzo para respirar debido al crecimiento uterino se produce una menor disponibilidad de oxigeno para la práctica de ejercicio aeróbico durante el embarazo.

Cambios metabólicos y endocrinos


En el embarazo se producen muchos cambios en la actividad y los niveles hormonales. Se produce un incremento en los niveles de estrógenos, progesterona y otras hormonas, así como cambios en el metabolismo de los carbohidratos.

Estos cambios son necesarios para cubrir los requerimientos metabólicos de la madre y del crecimiento del feto, cuya principal fuente de alimento es la glucosa que se halla presente en la sangre materna.

Si la realización del ejercicio físico no supera la intensidad recomendada, es decir, una intensidad moderada, no hay razón para que existan riesgos o problemas para cubrir los requerimientos energéticos del feto.

Cambios en el aparato locomotor


Durante la gestación, la mujer experimenta numerosos cambios destinados a adaptar su organismo al embarazo. Se produce un aumento en el volumen y peso de los pechos, un aumento del volumen uterino, la parte baja de la espalda se curva y el centro de gravedad se desplaza, aumenta el peso corporal, las articulaciones ganan elasticidad y existe un menor retorno venoso en las piernas debido al aumento de tamaño del útero.

Por todos estos cambios es necesario, a la hora de la práctica de una actividad física, tener en cuenta:

•  Evitar aquellos ejercicios que requieran la realización de movimientos bruscos y que puedan aumentar el riesgo de lesión.

•  Evitar ejercicios que fuercen las articulaciones

•  Es recomendable practicar deportes denominados de bajo impacto, como la natación, la marcha o pilates.

•  En las mujeres deportistas, con partos prematuros o riesgo de parto prematuro es recomendable una reducción de la actividad física en el segundo o tercer trimestre.

Temperatura corporal


En el embarazo y el ejercicio físico se produce un aumento de la temperatura corporal materna.

La mujer embarazada posee un sistema de regulación de la temperatura mucho más eficiente que la mujer no gestante. Este sistema es un sistema de protección frente las elevaciones de temperatura que puedan ser perjudiciales para el feto. Algunos estudios indican que elevar la temperatura materna en 1,5ºC o más de manera continuada puede suponer un grave riesgo para el desarrollo embrionario y fetal, especialmente si ocurre durante el primer trimestre.

Es importante que la mujer gestante no realice una actividad deportiva que produzca un sobrecalentamiento corporal y siempre mantener un adecuado estado de hidratación y una buena reposición de líquidos durante y después del ejercicio físico.

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